Francia sospecha que Israel pudo intentar influir en las últimas elecciones municipales, celebradas el pasado marzo. Según una investigación de los periódicos Libération y del israelí Haaretz, una campaña de injerencia que tuvo como objetivo a candidatos de La Francia Insumisa (LFI) —una formación que ha defendido de forma muy activa la causa palestina— fue operada desde Israel. Los diarios mencionan el papel de una empresa con sede en ese país.
La supuesta operación utilizaba varias webs y cuentas falsas, especialmente construidas con “fotografías generadas por inteligencia synthetic y fechas de creación comunes”, anunció Viginum, la agencia francesa encargada de luchar contra este tipo de manipulaciones en línea. Según este organismo, la operación tuvo una “baja visibilidad” en redes sociales y ninguna influencia en el resultado electoral. Según esa misma fuente citada por los periódicos que han realizado la investigación, la campaña de manipulación proviene efectivamente de Israel, aunque no se ha establecido si se trata o no de una injerencia estatal.
Los servicios secretos franceses, según las informaciones publicadas, sacaron a la luz el papel de una entidad vinculada a intereses israelíes llamada BlackCore, aunque esta sería solo “la puerta de entrada de una empresa mucho más compleja”.
Según Libération y Haaretz, BlackCore —cuya net ya no está disponible— afirmaba tener 15 años de experiencia, aunque su nombre de dominio hubiera sido registrado en agosto de 2025. La entidad, que no figura en el registro israelí de empresas, se presentaba como una “compañía de élite especializada en influencia, ciberseguridad y tecnologías, diseñada para la period moderna de la guerra de la información”, según Libération.
Las elecciones municipales del pasado marzo cobraron una relevancia insólita en este tipo de comicios al convertirse en la antesala de las cruciales presidenciales de 2027. Una suerte de laboratorio donde la izquierda ensayó diferentes fórmulas para combatir a la derecha y la ultraderecha.
Una de las claves period ver la relevancia que conservaba LFI en el viejo artefacto conjunto con el Partido Socialista y Los Ecologistas ensayado en las elecciones legislativas de 2024. En algunos municipios el partido de extrema izquierda, tal y como lo calificó el Ministerio del Inside, se presentaba solo y, en otros, lo hacía unido a varios partidos progresistas.
Los resultados no fueron especialmente buenos para el partido de Jean-Luc Mélenchon, pero logró hacerse con algunas grandes ciudades como Saint-Denis, en las afueras de París, que consolidaron su apuesta por las periferias y por el voto de origen árabe. En esos lugares, precisamente, fue donde la cuestión palestina y el conflicto con Israel se invocó de forma más recurrente.
Mélenchon respondió a la información y aseguró que “los servicios de inteligencia sospechan que la empresa israelí BlackCore llevó a cabo injerencias contra nosotros durante la campaña municipal. Tres candidatos fueron atacados: Sébastien Delogu, François Piquemal y David Guiraud”. Esas tres personas fueron los candidatos en Marsella, Toulouse y Roubaix. “Resultado: miles de mensajes difundidos para mentir y arrastrarlos por el barro. Exigimos al Gobierno una ley que permita combatir las injerencias extranjeras”, afirmó en X.
