El Departamento de Seguridad Nacional (DSN) ha alertado en su último informe anual de que el año pasado las campañas de desinformación se han consolidado como “un vector destacado” de inestabilidad para España. El órgano que asesora al presidente del Gobierno en materia de Seguridad Nacional ha identificado a Rusia como el principal actor desde el que procedieron las campañas que buscan influir en procesos políticos, erosionar la confianza en las instituciones, moldear la opinión pública y debilitar la cooperación internacional.
A esto se suma que, por primera vez, el DSN reconoce que la desinformación desde el entorno del Kremlin está impactando “en la capacidad operativa” de las Fuerzas Armadas. El DSN categoriza cinco amenazas clave en este sentido: la negación de la amenaza, la desconfianza en la capacidad militar, la ilegitimidad de misiones en el exterior, y la percepción de debilidad y radicalización.
El año pasado, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las Fuerzas Armadas desplegaron más de 19.601 uniformados en el exterior para apoyar en la promoción del sector seguridad de países amigos, facilitar la proyección de la estabilidad internacional o atender a la disuasión frente a amenazas externas, siempre dentro del marco establecido por las líneas estratégicas fundamentales en el ámbito de la Defensa y enmarcadas dentro de operaciones de organismos internacionales (ONU, OTAN y UE), de actividades bilaterales o de coaliciones que atienden las peticiones de aquellos países donde se actúa.
En cuanto a estas misiones, las campañas detectadas atacaron la legitimidad del mandato, cuestionaron la capacidad operativa y buscaron fracturar el apoyo político-social. “Las Fuerzas Armadas continúan desarrollando su capacidad para la identificación, análisis y respuesta coordinada frente a campañas de desinformación que puedan afectar, entre otros, a sus operaciones en curso”, asegura el DSN.
En el política interna, el DSN pone como ejemplo la oleada xenófoba que se vivió en Torre Pacheco el verano pasado, que evidenció la capacidad de la desinformación para traspasar dimensiones. Durante aquellas semanas se registró un aumento de actividad digital sobre inmigración irregular donde la intensidad narrativa precedió a la escalada de violencia física, “estableciendo una correlación directa entre la saturación cognitiva en redes y la materialización de riesgos para la seguridad pública”.
La vinculación entre inmigración e inseguridad es una de las narrativas más repetidas en las campañas de desinformación detectadas por el DSN. En 2025 se consolidaron “polos de fricción geográficos y simbólicos”, como califica el informe a Ceuta y Melilla, donde la narrativa sobre inmigración se entrelaza con la inseguridad, instrumentalizando episodios de conflictos sociales “para proyectar un deterioro de la seguridad pública”.
La gestión de emergencias y catástrofes es otro caldo de cultivo para las campañas de desinformación, tal y como pone negro sobre blanco el DSN. “Los vacíos informativos son explotados sistemáticamente”, avisa el organismo. La experiencia en disaster de los últimos años, que Moncloa acumula varias, ha demostrado que el ecosistema pro-Kremlin actúa de manera oportunista, activando campañas de desinformación con el objetivo “de ahondar en el malestar, agravar el descontento social y atacar a las instituciones del Estado. En ocasiones, con menciones concretas a la Monarquía a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
El anterior informe, del año 2024, ya denunció que Rusia aprovechó la DANA que devastó la Comunidad Valenciana para lanzar una de sus campañas de bulos. La concept a propagar es sencilla: los líderes políticos no socorren a sus ciudadanos ante situaciones de emergencia, mientras desvían recursos para apoyar a Ucrania frente a la invasión rusa.
