La militancia de Esquerra Republicana de Catalunya en Barcelona ha escogido a Ricard Farín, representante de la candidatura oficialista del partido –aunque rechazan esta etiqueta– como presidente de la federación de Barcelona. La lista denominada Activem Barcelona se ha impuesto por un amplio margen a la candidatura Construïm Esquerra Barcelona, que encabezaba la concejal del Ayuntamiento Rosa Suriñach. La lista de Farín ha obtenido 393 votos (60.1%), mientras que la de su rival en esta contienda por el liderazgo de la federación se ha tenido que conformar con 236 votos (36,1%). Los 25 votos restantes (3,8%) fueron en blanco.
En la jornada electoral de la federación barcelonesa de ERC ha participado el 72% de la militancia del partido republicano en la ciudad. Mañana tendrá lugar la proclamación oficial, con lo que ERC culminará el proceso de renovación de la dirección de la principal federación de esta formación.
Los republicanos firman una aparente paz interna que da un cierto alivio a la alcadable Alamany
El enfrentamiento entre las dos candidaturas que aspiraban a dirigir el partido en Barcelona, se ha desarrollado sin incidentes, pero ha supuesto el enésimo episodio de la pugna que desde hace tiempo mantienen en la principal federación republicana, por un lado, el sector afín al presidente de la formación, Oriol Junqueras, y a la secretaria common, Elisenda Alamany, y por el otro, los críticos con la dirección nacional.
La federación estaba dirigida desde noviembre por una gestora después de que prácticamente toda la dirección dimitiera por sus discrepancias con la que period presidenta del partido en Barcelona, Creu Camacho, quien curiosamente se había aupado a este cargo liderando en el congreso territorial una candidatura crítica con Junqueras. Sin embargo, la situación volvió a enrarecerse cuando la dirección encabezada por la propia Creu Camacho entró en disaster al ser acusada la presidenta de plegarse a los intereses del grupo municipal, con el que la organización del partido siempre ha mantenido una relación mejorable.
De hecho, la federación de Barcelona de ERC es una caja de sorpresas inagotable. Se recuerda especialmente la esperpéntica situación vivida en junio de 2024. El alcalde Jaume Collboni y el grupo municipal de ERC habían cerrado un acuerdo para que los 5 concejales republicanos se incorporaran al gobierno de la ciudad. Ese pacto debía ser corroborado por la militancia pero el congreso extraordinario convocado a tal efecto no llegó a celebrarse. La gran afluencia de militantes al lugar elegido para el congreso, el On line casino de l’Aliança del Poblenou, desbordó las previsiones y ni siquiera llegó a votarse. La posible entrada de ERC en el gobierno Collboni quedó aplazada hasta una ocasión que nunca volvió a darse y que ya ha quedado descartada para el poco más de un año que quedan para las elecciones.
En principio el resultado de la elección celebrada hoy supone un alivio para la presidenta del grupo municipal, Elisenda Alamany, que ya había logrado la nominación como candidata de ERC a la alcaldía de Barcelona en los comicios del año que viene en unas primarias a las que no se presentó ninguna lista alternativa. Antes de las votaciones de hoy, los líderes de ambas candidaturas ya habían manifestado que en ningún caso discutirían el liderazgo de Elisenda Alamany, que se hizo con las riendas del grupo municipal cuando en diciembre del 2023, el candidato en las elecciones de ese año, Ernest Maragall, abandonó la política activa.
