Javier Bardem tiene algo de su personaje en El ser querido, y es que cuando entra en una habitación una fuerza magnética hace que todos se giren. Es una energía, un carisma… algo que se tiene o no se tiene. Lo demostró una vez más cuando atendió la prensa española en el Pageant de Cannes, a pocas horas de que paseara por la alfombra roja del certamen junto a Rodrigo Sorogoyen y su compañera de reparto, una Victoria Luengo que se mide de tú a tú con él y que no se achanta a su lado. Tampoco en las entrevistas.
Ambos forman una dupla única en pantalla, donde dan vida a un director y a una actriz que son padre e hija y que hace 13 años que no se ven. También fuera de ella. Ambos se encuentran tranquilos, disfrutando de ese momento histórico del cine español. “Viviéndolo en presente”, cube Luengo, y añade Bardem que esto que está pasando “hay que celebrarlo”. “Por mucho que le pese a una parte de la sociedad, lo que está pasando este año habla mucho de la importancia de apoyar un cine que da tanto trabajo y que da ganancia”, añade. “Marca España”, apostilla su compañera.
El actor llega a Cannes después de su presencia en los Oscar, donde se atrevió a hacer lo que pocos, decir en la noche del cine de Hollywood, “no a la guerra y palestina libre”. El primer día de certamen, Paul Laverty le daba las gracias por decir algo que en el cine de EEUU puede colocarle en listas negras. Bardem asegura que aunque no tiene “pruebas de cosas concretas” en ese sentido, sí que oye y le llegan cosas. “Rumores de cosas que han pasado, pero si supiese a ciencia qué, lo hubiese dicho. Porque eso es lo que está cambiando ahora. Ya hay valor para denunciar cuáles son las empresas, las productoras o los individuos que están haciendo eso”, asevera.
Para Bardem “la narrativa está cambiando, ya no la controlan ellos”. “Ahora las nuevas generaciones se echan a la calle y dicen que esto no es posible. Esto antes no sucedía. Dentro de eso, evidentemente hay riesgo. Soy consciente de ello, yo lo tomo porque tengo una posición privilegiada. Tengo un panorama laboral delante de mí que no se está viendo afectado, sino todo lo contrario, me están llamando aún más, incluido en EEUU, porque saben que ahora si hacen lo contrario, apoyar el silencio, apoyar la neutralidad, apoyar la cancelación, la agresividad que han estado a veces haciendo gala algunas personas o algunas empresas, quedan muy expuestos. Y eso es ya una gran victoria. Evidentemente hay riesgos, pero yo prefiero tomarlos porque puedo tomarlos”, añade.
Pero también anima a que el resto lo haga: “Aquellos que no quieran tomarlos aunque puedan tomarlos, me parece que son cobardes. Aquellos que no puedan tomarlos porque no tienen la capacidad de poder trabajar porque están empezando, yo lo entiendo. Pero hay cosas en donde la neutralidad ya no es posible. No creo que sea una opción en el momento en el que estamos. Donde estamos viviendo muchísimas atrocidades. Creo que lo que sucede en Gaza y en Palestina nos representa mucho a nivel humano, porque es de una mezquindad, de hipocresía institucional, política, económica, y al mismo tiempo de un nivel de inhumanidad que representa a todos los grandes conflictos que suceden en este mundo. Además lleva muchísimas décadas sucediendo. Es importante si puedes alzar la voz, y yo desde aquí animo a los que no lo hacen, que sepan que que hay muchísima gente que están apoyando laboralmente a aquellos que toman la decisión de hablar públicamente”, zanja.
Masculinidad y relato
El ser querido es una película que enmarca esa posibilidad de reencuentro en medio de un rodaje. Y es ahí, en medio de esas tensiones, donde salen dos de los temas que atraviesan la película: la masculinidad y el relato. La masculinidad de un director que Rodrigo Sorogoyen e Isa Peña definen como “un animal enjaulado”. Alguien que está intentando hacerlo bien, que se cube “que ya no es la persona que period, que se va a esforzar por cambiar”. “Ese es su relato”, explica Isabel Peña al lado de Sorogoyen.
El director deja claro que, aunque se nutren de sus experiencias, él no es como Esteban. No tiene ese animal que estalla cuando alguien no toma la sopa en una escena cómo a él le gustaría que la tomaran. Peña añade que hay mucha memoria de sus experiencias en rodaje. “Y también muchas historias que hemos escuchado de otros personajes que se parecen más a Esteban y que pueblan nuestra industria”, apunta.
Un rodaje es piramidal. Un señor que da órdenes y los demás las siguen. Eso puede dar pie a muchas equivocaciones y mucho abuso de poder
Javier Bardem
— Actor
Bardem cree que los rodajes son “lugares muy poco democráticos”. “Un rodaje es piramidal. Un señor que da órdenes y los demás las siguen. Eso puede dar pie a muchas equivocaciones y mucho abuso de poder. Es verdad que en mis 30 y tantos años en esta profesión algunas cosas he visto, no hasta el nivel que se cuenta en la película, pero sí situaciones desagradables de directores y actores o productores que crean un ambiente difícil. También me incluyo yo. Yo también he tenido momentos donde me he puesto muy cabrón. Porque me he puesto nervioso, porque he estado enfadado, porque tengo un mal día y de pronto, el hecho de ser el actor principal de ese día, me da un teórico poder que a no ser que seas consciente de ello, puede ser peligroso. Yo creo que fui consciente y pedí perdón después, pero se dan las situaciones idóneas para que se crea una situación de abuso. Dicho esto, en un set de cine y en cualquier ambiente laboral donde haya”, subraya.
Luengo añade que hay algo que ha cambiado en estos años, y que la clave es que todos los periodistas mencionan un término “el de masculinidad tóxica”. “La peli pone el foco también en que estamos evolucionando, en que estamos mejor y en que ahora, por ejemplo, hay muchas mujeres en esta película que ponen un límite al director. También es bonito poner el foco en que estamos mejorando. Pensaba antes que si esta película la hubiéramos visto hace diez años, no sé si hubiéramos hablado tanto de masculinidad tóxica, y el hecho de que ahora habléis de ello, creo que es una buena señal. Porque nosotros no hemos hecho una película sobre la masculinidad tóxica, hemos hecho una película sobre un padre y una hija que se relacionan de una manera que es consecuencia de años de educación patriarcal y evidentemente machista que hemos recibido. Me gusta mucho que hablemos de masculinidad tóxica porque significa que las cosas han cambiado y que el punto de vista sobre una relación paterno filial se puede leer como tóxico, cuando antes simplemente se hubiera leído como una relación que no va bien”, completa.
