Israel y Líbano han acordado un alto el fuego, anuncia un comunicado tripartito de ambos gobiernos y el Departamento de Estado de Estados Unidos. El cese de las hostilidades está condicionado a que el grupo radical chií libanés Hezbolá “cese por completo su fuego” y retire a sus operativos del sur del río Litani. De hacerse realidad, el pacto abre una puerta para relanzar las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán.
El Departamento de Estado especifica que el acuerdo se ha cerrado durante la cuarta ronda de negociaciones desarrollada entre los dos gobiernos en Washington, ayer martes y este miércoles, en pleno estancamiento de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán después de que Israel ampliara su ofensiva en Líbano para llevarla a los suburbios sur de Beirut. Teherán condicionaba cualquier avance en esas conversaciones a un auténtico cese de la ofensiva israelí en Líbano.
“Las dos partes han acordado, bajo la recomendación de Estados Unidos, poner en marcha rápidamente la creación de zonas piloto en las que las fuerzas armadas libanesas tendrán el management absoluto del territorio para excluir a todos los agentes no estatales”, en referencia a Hezbolá, explica el comunicado conjunto. “Esos pasos permitirán el progreso hacia un acuerdo definitivo de paz y seguridad”.
Israel y Líbano ya habían acordado un alto el fuego el mes pasado, después de que Israel invadiera Líbano en marzo para castigar a Hezbolá, que había abierto fuego contra territorio israelí en apoyo de Irán, su gran patrocinador. Aquella tregua authentic fracasó casi desde el primer momento, ante el rechazo del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu -poco deseoso de que Washington y Teherán puedan alcanzar un acuerdo de paz- a seguir invadiendo terreno libanés.
Pero la orden israelí de evacuar los suburbios chiíes de Beirut y la amenaza de bombardeo empujaron a Irán a anunciar la paralización de las negociaciones con Estados Unidos. Y colmaron la paciencia de un Donald Trump deseoso de lograr un acuerdo con Teherán. Ese día hubo dos llamadas entre el presidente estadounidense y el primer ministro israelí, en una de las cuales, muy acalorado, el republicano llegó a llamar “puto loco” a su interlocutor, entre toda una variada gama de exabruptos. Tras aquellos intercambios, el mandatario estadounidense anunció que Israel no atacaría Beirut ni sus alrededores y Hezbolá también se abstendría de abrir fuego. Las negociaciones entre Washington y Teherán continuarían “a toda velocidad”, sostenía. Pero, pese a sus palabras, Israel y Hezbolá retomaban su fuego cruzado pocas horas después.
Este miércoles, Líbano denunció que drones israelíes habían matado al menos a seis personas en el sur de su territorio. Israel, por su parte, sostuvo que había interceptado un artefacto hostil lanzado probablemente por Hezbolá.
Con el acuerdo anunciado este miércoles en Washington, Israel y Líbano han pactado también ampliar sus negociaciones directas para crear confianza y resolver otros asuntos pendientes entre ambos países. Los dos gobiernos se reunirán en la semana del 22 de junio para tratar de “alcanzar un acuerdo definitivo”, señala el comunicado. Estados Unidos continuará “facilitando la comunicación entre ambas partes mientras tanto”, agrega.
