La International Sumud Flotilla, que zarpó de Sicilia el pasado domingo con destino a Gaza, ha sido advertida. La marina de Israel, autoidentificada en un mensaje de radio, se ha aproximado a diversos barcos de la flotilla en aguas internacionales frente a la costa de Grecia, en un momento en que se dirigía a intentar desviar el paso de un carguero con destino a Israel. Los sistemas de comunicación entre las naves y los canales de emergencia fueron intervenidos. La flotilla, que en un principio creyó que se trataba de una intervención completa, pidió a sus participantes que se prepararan para ser abordados por soldados.
A los botes se acercaron lanchas militares, autoidentificadas como “Israel”, apuntando armas con láser y ordenando a los participantes arrodillarse desde fuera de las embarcaciones. Debido a que las comunicaciones estaban bloqueadas, solo los barcos que acompañaban a la flotilla —entre ellos los de las ONG Open Arms y Greenpeace— recibieron un mensaje por radio de una de las naves militares israelíes que les ordenaba no continuar hacia Gaza. Cualquier intento de llevar ayuda a la Franja “iba en contra del derecho internacional” y debía dirigirse al puerto de Ashdod, aseguraba la marina israelí en el mensaje. En caso de continuar, el ejército israelí interceptaría de manera íntegra a la flotilla.
La flotilla había zarpado sin prever escalas terrestres —salvo el fondeo frente a Creta que fue interrumpido por el desvío de la flotilla hacia otra localización en Grecia. En el camino la flotilla planeaba combinar su objetivo de llegar a la Franja con acciones de presión en aguas internacionales, como el intento de desvío de cargueros vinculados a Israel. A la flotilla que ha salido de España —41 embarcaciones, junto a las de Open Arms y Greenpeace— se le había sumado una veintena de barcos de la flotilla italiana, entre ellos nueve facilitados por la delegación Sumud Nusantara de Malasia-Indonesia. Se prevé que se incorporen una decena más frente a Turquía. De llegar a Gaza, sería el mayor intento hasta la fecha de romper el bloqueo a la Franja.
La relatora especial de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, había pedido revisar la estrategia del movimiento tras los últimos intentos fallidos. El pasado 22 de abril, había cuestionado la eficacia de intentar llegar a Palestina debido a la alta probabilidad de interceptación por parte de Israel, sin impacto directo sobre la infraestructura materials del conflicto: “Tenemos una oportunidad de reflexionar sobre lo que no ha funcionado. La efficiency sola no basta”, dijo en una asamblea interparlamentaria organizada por la flotilla en Bruselas, donde también había parlamentarios de otros continentes.
Albanese abogó por operaciones coordinadas dirigidas a cadenas logísticas, puertos y suministros. En la misma asamblea, cientos de parlamentarios firmaron una declaración que reafirma el derecho del pueblo palestino a acceder libremente a sus aguas y territorio, incluida la entrada de ayuda por vías internacionales. “Siempre decimos que las estrategias son diversas; las personas pueden dar prioridad a una acción u otra. Si quieren bloquear puertos, que lo hagan”, ha respondido Saif Abukeshek, miembro del comité de dirección de la International Sumud Flotilla.
La flotilla se había puesto como objetivo la naviera israelí ZIM, empresa que está estrechamente ligada a la historia de Israel y a la consolidación del Estado. Durante los primeros años fue la encargada de transportar a far de migrantes judíos y fue una de las principales proveedoras marítimas durante la guerra árabe-israelí. ZIM mantiene acuerdos con el Ministerio de Defensa para transportar carga militar y parte del materials bélico procedente de Estados Unidos.
Antes del acercamiento de la marina israelí, algunos participantes —capitanes y tripulación— habían renunciado a la flotilla por la falta de transparencia en materia de seguridad. La dirección se había comprometido a compartir periódicamente informes, pero estos se han transmitido solo de forma oral. “Estamos arreglando los barcos y solo nos llaman para reuniones para gritar ‘Free Palestine’. Yo sé por qué estamos acá, y es para llegar a Gaza, pero muchos queremos más claridad sobre la información de seguridad”, ha explicado un capitán que, por normas internas, debe permanecer en el anonimato.
“Los riesgos no dependen de nosotros; hay riesgo de drones, de interceptación, de agresión de los soldados; dependen de cómo actúa Israel”, ha respondido Abukeshek, quien ha añadido que la seguridad de la flotilla depende en gran medida del acompañamiento mediático, estatal y de la sociedad civil.
Un borrador de uno de los primeros informes de seguridad, filtrado por la delegación estadounidense, advierte de que una posible escalada con Irán podría endurecer la respuesta israelí en caso de interceptación. El documento señala además que la menor implicación de fuerzas europeas en la zona ha reducido las posibilidades de supervisión o acompañamiento internacional, como en misiones anteriores.
Israel ha mantenido el bloqueo sobre Gaza durante casi dos décadas y, pese a la existencia de un supuesto alto el fuego, el ejército israelí ha matado a 800 personas en la Franja, según el último informe de Naciones Unidas sobre Palestina. El primer ministro israelí se reunió con su ministro de Defensa el pasado miércoles para abordar lo que este último ha calificado como “la flotilla de Hamás” y ha prohibido la entrada de ayuda civil desde el exterior. “No son bienvenidos”, ha afirmado. “Es una política de hambre planificada; la ayuda que Israel reparte lo hace bajo condiciones y es casi inexistente”, ha señalado Cele Fierro, parlamentaria de Buenos Aires a bordo de una de las embarcaciones.
