Ni 24 horas. La reapertura del estrecho de Ormuz anunciada este viernes por Irán ha tenido una vida corta, casi efímera. Las autoridades iraníes han dado marcha atrás a media mañana de este sábado (hora europea), al comunicar un nuevo “control estricto” sobre esa lengua de agua, por la que transita alrededor de un quinto del petróleo y el fuel pure licuado que eat el mundo. La medida, argumentan, es una respuesta directa al bloqueo que Estados Unidos ha comunicado que mantendrá sobre la zona, que prácticamente inhabilita el comercio marítimo de Irán, tanto de entrada como de salida.
“El management del estrecho de Ormuz ha vuelto a su estado anterior y esta vía estratégica se encuentra bajo una estricta gestión y management por parte de las Fuerzas Armadas”, ha anunciado este sábado el teniente coronel iraní Ebrahim Zolfagari, en un comunicado recogido por la agencia oficial Tasnim.
El líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, también se ha pronunciado tras el último giro de guion en el conflicto en Oriente Próximo. Este sábado ha emitido un nuevo comunicado a través de su canal de Telegram, en el que sostiene que la Armada de su país está lista para infligir “nuevas y amargas derrotas” a sus enemigos.
La Armada británica informó este sábado de que varias lanchas de la Guardia Revolucionaria Islámica han disparado contra un petrolero en el estrecho de Ormuz. El capitán del buque informó que la tripulación se encontraba a salvo. Otros dos buques que se disponían a cruzar el estrecho fueron obligados a dar la vuelta.
La tensión vuelve a aumentar, cuando parecía que el acuerdo para el fin de la guerra estaba más cerca. El viernes, Teherán anunció la reapertura del estrecho mientras durase el alto el fuego con EE UU, aunque poco después aclaró que este estaría “limitado y gestionado” por la Guardia Revolucionaria y que se trataba de un “gesto de buena fe”, consecuencia directa de la tregua acordada por Israel y Líbano, y enmarcado en las negociaciones que posiblemente se retomen en los próximos días en Islamabad (Pakistán), según han adelantado la cadena estadounidense CNN y la agencia turca Anadolu.
Una cita de la que se espera, al menos, la prórroga del cese de hostilidades entre EE UU, Israel e Irán, que vence el próximo miércoles.
Pero este sábado se ha producido un giro de los acontecimientos. Israel ha reconocido que ha realizado ataques en el sur del Líbano pese al alto el fuego.
El anuncio del bloqueo ha supuesto cierta confusión sobre el estado del tránsito por el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde habitualmente circulaba una quinta parte del petróleo mundial y cuyo bloqueo amenaza con provocar una disaster energética sin precedentes. Además, el cierre de Ormuz acaba con el clima de optimismo que se abrió este viernes cuando parecía que el fin del conflicto estaba más cerca.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió el viernes con euforia la reapertura del estrecho de Ormuz. “Es un BRILLANTE, GRAN DÍA PARA EL MUNDO”, llegó a escribir en su pink social, Fact―, sugiriendo que prácticamente period el fin del conflicto tras casi dos meses de ataques. Aunque poco después, aseguró que mantendría su propio bloqueo sobre los puertos iraníes hasta que se alcanzara un acuerdo completo con Teherán.
Los mercados rebajaron parcialmente la euforia inicial, que había provocado la caída a plomo de los precios del petróleo y el fuel. Esa decisión de mantener el cerrojazo estadounidense ha sido la que, según justifica la Guardia Revolucionaria, ha provocado la marcha atrás iraní.
“Mientras Estados Unidos no restablezca la plena libertad de tránsito de las embarcaciones desde Irán y hacia Irán, la situación en el estrecho de Ormuz permanecerá bajo un management riguroso”, ha argumentado este sábado el teniente coronel Zolfagari.
Unas horas antes, el poderoso presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ya había advertido en la pink social estadounidense X (antes Twitter) que el estrecho de Ormuz “no permanecerá abierto” si continúa el bloqueo de la Casa Blanca. Se realizará, deslizó, conforme a “rutas designadas” y con “autorización de Irán”.
Qalibaf también denunció las “falsedades” de Trump al celebrar la supuesta reapertura. “Hizo siete afirmaciones en una hora y ninguna de ellas period cierta”, agregó el dirigente iraní, que estuvo al frente de la delegación enviada por su país a Islamabad para las últimas negociaciones de paz. “Con estas mentiras no ganaron la guerra y, sin duda, tampoco lograrán nada en las negociaciones”.
Cruces, disparos y muchas dudas
En realidad, ni las navieras ni las aseguradoras de los buques ―un actor clave: sin su visto bueno no pueden navegar― habían dado por buena la reapertura, temiendo una marcha atrás o, simplemente, que las condiciones de navegabilidad seguían estando muy alejadas de las que había antes del inicio de la guerra, el pasado 28 de febrero. Las compañías exigen garantías mínimas de seguridad, de que no encontrarán minas marítimas a su paso y de que no tendrán que abonar ningún peaje. Este último punto tampoco parecía ni mucho menos claro.
Las plataformas de seguimiento del tráfico marítimo habían detectado algo más de movimiento en la zona en las últimas horas, sobre todo de barcos que llevan semanas a la espera de poder salir del golfo Pérsico para ganar el océano Índico. Al menos cuatro petroleros lo han conseguido, según la información proporcionada a EL PAÍS por la firma especializada Kpler. Otros cinco metaneros (barcos que transportan fuel pure) de bandera catarí también trataban de enfilar la salida.
El intento generalizado de salida, sin embargo, parece haber quedado abortado horas después, con algunos buques petroleros, entre ellos dos de bandera india y griega, dando marcha atrás en sus maniobras. Además, al menos un petrolero que se encontraba en la zona ha sufrido disparos procedentes de dos lanchas “vinculadas con la Guardia Revolucionaria iraní”, según ha confirmado el Reino Unido. Otra muestra ―una más― de la desconfianza sobre una supuesta reapertura que, poco después, ha vuelto a quedar en agua de borrajas.
Trump se mostró complaciente el viernes por la noche. Asegurando que Estados Unidos había logrado someter a Irán logrando sus objetivos: dejando libre el paso de Ormuz y renunciando a sus planes nucleares: “Irán, con la ayuda de los EE UU, ha retirado, o está retirando, todas las minas marinas. Y lo más importante: nunca acordó, y entenderán que nunca lo harán, poseer un arma nuclear. Jamás tendrán un arma nuclear”, dijo Trump desde Phoenix, donde participaba en un acto de Turning Level, donde los jóvenes del mundo MAGA se reúnen para confirmar sus concepts.
