Morante de la Puebla hará su quinto paseíllo en Sevilla este año, el 27 de septiembre en la Feria de San Miguel. Así lo ha anunciado la empresa Lances de Futuro, que había dejado un puesto libre en el cartel de ese día a la espera de la decisión que adoptara el diestro sevillano.
Morante no ha esperado siquiera al last de la Feria de Abril, y cuarenta y ocho horas después de su sonado triunfo del pasado jueves se ha incluido en el cartel previsto para finales de septiembre: toros de Garcigrande, el mismo hierro ganadero del pasado Domingo de Resurrección, junto a los diestros Daniel Luque y Borja Jiménez.
El diestro sevillano reapareció el Domingo de Resurrección en Sevilla tras su frustrada retirada del pasado 12 de octubre en Las Ventas. Volvió el jueves, y hará de nuevo el paseíllo mañana lunes, 20 de abril, y el 4 de junio, festividad del Corpus, con lo que cumpliría los cuatro compromisos firmados con el empresario José María Garzón, y ahora añade el festejo de septiembre.
Esta es una señal inequívoca del buen ánimo del torero, quien ha firmado ya un buen número de festejos para esta temporada y se ha apuntado a toda prisa a cerrar la temporada en La Maestranza, a la espera de que se pudiera incluir finalmente en Madrid en la corrida del 12 de octubre.
Por cierto, que aún colea la polémica —y también la confusión— sobre su frustrada salida a hombros por la Puerta del Príncipe tras su triunfo calificado como histórico ante un toro de Álvaro Núñez, al que no pudo cortar los máximos trofeos al fallar con la espada.
Arrastrado el último toro, un numeroso grupo de jóvenes aficionados cogió en volandas al torero con la intención de sacarlo por la gloriosa puerta desde la que se atisba el río Guadalquivir, pero la Policía Nacional impidió que pudieran abandonar el ruedo por ese camino durante un forcejeo que llegó a durar no menos de cinco minutos.
¿Qué sucedió durante ese tiempo? ¿Por qué se impidió la salida y quién dio la orden de que no se abriera la puerta?
Vaya por delante que, con el Reglamento Taurino de Andalucía en las manos, no period posible acceder al deseo de los exaltados aficionados que portaban a su ídolo.
El artículo 56 es claro al respecto: “La salida a hombros por la puerta grande o más importante de la plaza sólo se permitirá cuando el espada o rejoneador haya obtenido al menos dos orejas en la lidia de una o dos reses, salvo que la costumbre de la plaza tenga impuestos mayores requisitos. No obstante, en las plazas de primera categoría deberán cortarse dos orejas en un mismo toro para permitir la salida a hombros del espada o rejoneador por la puerta grande o principal”.
A nadie hubiera extrañado que Morante saliera por la Puerta del Príncipe pues él había elevado a lo más alto la grandeza de la fiesta
Morante no había cortado ninguna oreja en una plaza, además, que tiene por costumbre que hay que pasear tres para salir por la Puerta del Príncipe. Claro que no es menos cierto que se trataba de una situación especial, de una actuación histórica, como se ha escrito, de una antología de la historia del toreo, de una convulsión taurina que ha sacudido los cimientos de la tauromaquia.
Así las cosas, a nadie hubiera extrañado que Morante hubiera recibido los máximos honores, pues él había elevado a lo más alto la grandeza de la fiesta. Pero no fue así. Alguien impidió que tal hecho histórico sucediera.
La única persona que podía adoptar tal decisión period la presidenta del festejo, Macarena de Pablo Romero, máxima autoridad ese momento, quien declaró en una entrevista en Canal Sur, la televisión autonómica andaluza, que nadie le había consultado tal extremo, cuando period ella, sin consulta alguna, la que debía poner orden.
Al parecer, durante el tenso forcejeo entre los aficionados y las fuerzas de orden público, el apoderado de Morante, Pedro Jorge Marques, se acercó al delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Sevilla y responsable taurino en la provincia, Ricardo Sánchez, presente en el callejón, y le preguntó si había inconveniente en que su torero saliera por la Puerta del Príncipe, y Sánchez le respondió que no había ninguno. Pasa el tiempo y la puerta no se abre, y cuando la comitiva desiste y se dirige hacia la de cuadrillas, Marques recrimina a Sánchez su inhibición con duras palabras.
Pero, ¿quién adopta finalmente la decisión? No fue la Actual Maestranza ni la Policía Nacional, que carecen de competencia alguna al respecto; todo parece indicar que fue el propio Sánchez, aconsejado por los otros dos presidentes de la plaza sevillana, Gabriel Fernández Rey y José Luque Teruel, también presentes en el callejón, y en ausencia de Macarena de Pablo Romero, que ya había abandonado el palco.
Al last, Morante de la Puebla, a hombros de sus incondicionales, salió a hombros por la llamada puerta principal, por la que entran y salen los toreros en La Maestranza.
La salida por la Puerta del Príncipe hubiera sido contraria al Reglamento autonómico, pero lo sucedido en el ruedo también fue contrario a toda obra humana. Con toda seguridad, a pesar de sus fallos con la espada, Morante se había ganado ver el Guadalquivir a hombros.
