El pasado 16 de marzo, un emocionado Pável Talankin (Karabash, Rusia, 35 años) se subió al escenario del Dolby Theatre de Los Ángeles para recibir de manos de Jimmy Kimmel el Oscar a mejor largometraje documental por Mr. Nobody contra Putin. El codirector del documental —junto a David Borenstein— sobre el adoctrinamiento de los alumnos rusos para apoyar la invasión de Ucrania convirtió su discurso de aceptación en un llamamiento en nombre de los países donde “en lugar de estrellas fugaces tienen bombas y drones que disparan”. “En nombre de nuestro futuro, en nombre de todos nuestros hijos, ¡detengan todas estas guerras ahora mismo!”, dijo Talankin entre aplausos y vítores de las estrellas de Hollywood presentes en el patio de butacas.
Esa noche todo fue alegría y celebración para el documentalista ruso y su equipo, pero, después de eso, Talankin no para de encontrarse piedras en el camino. Primero, el pasado 27 de marzo, dos semanas después de los Oscar, fue declarado agente extranjero por el Gobierno ruso, que ha añadido al también maestro a su lista de proscritos y le acusa de oponerse a la guerra contra Ucrania. Un día antes, un tribunal de la región en la que dio clase, Cheliábinsk, prohibió la emisión del filme que le valió el reconocimiento de la Academia. Ahora, ha estado a punto de quedarse sin el premio. Aunque eso está ya en vías de solucionarse.
La historia sobre cómo se había perdido su Oscar la hizo pública su colega Borenstein este jueves 30 de abril: la estatuilla del codirector había desaparecido después de que se viera obligado a facturarla como equipaje de bodega en un vuelo de Nueva York a Alemania. “En el aeropuerto, un agente de la TSA [Administración de Seguridad en el Transporte de EE UU] lo detuvo y le dijo que el Oscar podría usarse como arma. Pável no tenía una maleta para facturarlo, así que la TSA metió el Oscar en una caja y lo envió al fondo del avión. Nunca llegó a Fráncfort”, explicaba Borenstein en una publicación de Instagram junto a una serie de imágenes, incluida una foto que muestra la caja en la que vieron en Oscar por última vez. También se ha difundido un vídeo en el que dos trabajadores de Lufthansa envuelven la estatuilla en plástico de burbujas antes de depositarla en la caja.
“He buscado y no encuentro ni un solo caso más de alguien a quien le hayan obligado a facturar un Oscar. ¿Habrían tratado a Pável de la misma manera si fuera un actor famoso? ¿O si hablara inglés con fluidez?”, planteaba Borenstein en el texto de la publicación, mencionando directamente a la cuenta de la TSA.
También mencionaba a la aerolínea alemana, a quien pedía ayuda: “Por favor, ayúdennos a encontrarlo. Si tienen alguna información, por favor, envíennos un mensaje directo. Y si alguien más ha tenido que facturar alguna vez una estatuilla del Oscar, me encantaría saberlo”. Lufthansa, a diferencia de la TSA, no tardó en responder a través de un comentario en la publicación. “¡Oh, no! ¡Se ha perdido un Oscar! Te entendemos y estamos aquí para ayudarte. Esto es lo que va a pasar ahora: nos hacemos cargo del asunto. Y nos lo tomamos muy en serio. Nuestro equipo está listo para ayudarte a localizar el paquete perdido y devolverlo a su lugar. Nos comprometemos a conseguirlo”, respondía la compañía, que decía además haber elevado el asunto “a un nivel superior”, con un lenguaje más propio de un bot.
Pero la aerolínea iba en serio. Horas después de la denuncia de la desaparición del Oscar en su cuenta de Instagram, Borenstein ha sido contactado por Lufthansa para informarle que el premio ya ha sido localizado. “Querido David. Nos ponemos en contacto para compartir maravillosas noticias. ¡Hemos localizado el Oscar! Hemos contactado ya con su propietario para gestionar la entrega, para que el premio pueda regresar pronto donde pertenece”, se lee en el mensaje que ha recibido y este viernes ha compartido en sus tales de Instagram. “Apreciamos tu paciencia así como tu apoyo en este proceso. Esperamos devolver el Oscar tan pronto como sea posible y podamos llevar pronto esto a una feliz conclusión para todos los involucrados. Si tuviera la oportunidad de enviarle nuestro mensaje [a Talankin], estaríamos muy agradecidos. Queremos asegurarnos de que reciba la buena noticia lo antes posible”, se lee también en el mensaje de la aerolínea.
“El Oscar ya ha sido localizado y está a salvo bajo nuestro cuidado en Fráncfort”, ha dicho Lufthansa en declaraciones a la BBC. “Lamentamos sinceramente las molestias causadas y hemos pedido disculpas al propietario. El manejo cuidadoso y seguro de las pertenencias de nuestros huéspedes es de suma importancia para nosotros. Se está llevando a cabo una revisión interna de las circunstancias”, añade la compañía al medio británico.
En declaraciones a Deadline tras su llegada a Alemania este jueves, Talankin afirmó que le resulta “completamente desconcertante que consideren un Oscar un arma”. “En vuelos anteriores con varias aerolíneas, había viajado con él en la cabina, y nunca hubo ningún tipo de problema”, declaró al medio especializado en cine. El documentalista ruso añadía que un trabajador de Lufthansa que acudió al management de seguridad el miércoles se ofreció a acompañarlo hasta la puerta de embarque y a conservar su estatuilla durante el vuelo, pero un agente de la TSA rechazó la propuesta. Talankin también destacaba que el trabajador de Lufthansa propuso guardar el Oscar en la cabina del piloto durante el vuelo, pero la TSA y un supervisor de la aerolínea desestimaron la thought.
El documental de Talankin y Borenstein utilizó dos años de grabaciones que el primero realizó en una escuela donde trabajaba en la región rusa de Cheliábinsk para mostrar cómo los estudiantes estuvieron expuestos a mensajes a favor de la guerra. Él huyó de Rusia en 2024 y defiende la película como un testimonio para la posteridad que muestra cómo “toda una generación se volvió furiosa y agresiva”.
