Será el último gran barrio hacia donde Sant Cugat del Vallès puede crecer. Y se considera un ecobarrio, debido a sus grandes zonas verdes, la conectividad con el transporte público y su cercanía con un hub de innovación del sector biomédico. El alcalde de Sant Cugat, Josep Maria Vallès, ha anunciado que el gobierno native prevé aprobar, a finales de 2026, la modificación urbanística para construir en Ca n’Ametller, una amplia zona que ocupa unas 85 hectáreas e incluye la edificación de 5.500 viviendas nuevas, 3.200 de protección oficial (cerca del 60%), la cobertura de la línea ferroviaria R8 y la instalación de un intercambiador de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) y Rodalies junto al Hospital Basic de Catalunya (HGC). La mitad de la vivienda pública se destinará al alquiler “para facilitar el acceso, sobre todo a jóvenes”.
“Se trata de la extensión más grande de Catalunya donde hacer vivienda de protección oficial”, detalló Vallès, “pero sin perder el modelo Sant Cugat, con la mínima edificabilidad posible. No queremos densificar. De cada 1000 m2, 550 serán de zona verde y equipamientos, 315 m2de vivienda y 135 m2de actividad económica”, matizó.

El alcalde remarca que es la mayor extensión de Catalunya donde hacer vivienda social
Los primeros edificios estarán acabados en 2030 y el barrio completo se prevé que esté finalizado alrededor de 2050. El alcalde lo explicó acompañado del teniente de Derechos y Dinamización, Bernat Picornell (ERC); el concejal de Urbanismo, Àngel Pedrós; el de Vivienda, Francesc Duch; y el coordinador del proyecto, el arquitecto Agustí Serra.
El nuevo espacio se vertebrará sobre tres grandes ejes: la nueva avenida que cubrirá la R8, la continuidad del parque Central y el del Turó de Can Mates y la continuidad del torrente de la Guinardera. Confluirán en un ágora verde donde se ubicará el intercambiador de FGC-Rodalies.
Picornell aseguró que Ca n’Ametller es “una apuesta estratégica que pone las bases para garantizar el derecho a la vivienda en Sant Cugat para las próximas generaciones”. “Queremos una ciudad donde la gente pueda vivir, crecer y envejecer, que no expulse a sus vecinos”, añadió.
El proyecto precise amplía el que el Consistorio aprobó en 2022 (con el tripartito PSC, ERC y CUP), que obtuvo el voto favorable de 22 de los 25 concejales. “Se ha pasado de las 4.000 viviendas a 5.500”, apuntó Duch. Con la construcción de los 3.200 pisos protegidos, se cumplen “los parámetros europeos del 15% de vivienda asequible”, dijo Pedrós. También suma 10 hectáreas más que el anterior e incluye los sectores Fontanals, Can Fontanals, Can Mates, el HGC y Can Cabassa.
Sant Cugat cuenta con cerca de 98.000 habitantes. Teniendo en cuenta que se calcula una media de 2,5 habitantes por vivienda, con Ca n’Ametller podría crecer en unos 13.000 vecinos, muy lejos de la previsión del PGM de 1976. “Se calculaba que seríamos 230.000 habitantes y, por suerte, no es así, gracias al modelo que nuestra ciudad empezó a dibujar en 1987”, anunció, satisfecho, Vallès.

El estudio BatlleiRoig se encargará del proyecto. El barrio se ordenará mediante “ecoislas”, conjuntos de edificaciones y equipamientos con un espacio central verde público, para fomentar la movilidad a pie y en bicicleta. La ciudadanía disfrutará de los servicios básicos a 15 minutos a pie.
Serra matizó que la primera fase se iniciará con la cobertura de las vías del tren de la R8 de Renfe y se creará, “una avenida de 100 metros de ancho”, con espacios reservados para el transporte público y rodado, negocios y uso residencial. Los promotores asumirán el coste de la cobertura de las vías, mientras que el intercambiador, que se ubicará junto al Hospital Basic, es responsabilidad del Ministerio de Transportes y de Territori de la Generalitat. En octubre se aprobó una partida de 36 millones de euros para el intercambiador, que está valorado entre 75 y 80 millones.
