En enero y febrero de este año, el pueblo iraní salió a la calle, protestando contra el régimen opresor de los ayatolas y exigiendo libertad. La represión fue brutal y los muertos se contaron por miles. Trump alentó las protestas prometiendo una ayuda que ya estaba en marcha. Y la ayuda llegó en forma de bombardeos, destrucción y muertos. Otra estúpida guerra. Meses después, EE UU e Irán han firmado un pacto prelimiar de cese de las hostilidades, provisional y frágil, pero que permite afirmar a Trump que la guerra ha acabado, oviando que ese acuerdo certifica el estrepitoso fracaso de una guerra que deja las cosas como estaban hace años. Todo para nada. Ahora llega la hora de hacer stability. El mundo ha perdido confianza, y dinero. EE UU liderazgo, y dinero. Trump ha perdido credibilidad, si es que tenia algo parecido, y popularidad, aunque a buen seguro que ha ganado dinero. El pueblo iraní ha perdido libertad, si es que tenía alguna, y esperanza. Bombas por un lado y mayor represión por otro. Y el ganador es… el régimen teocrático de los ayatolás, al que la estupidez de Trump ha consolidado en el poder. Al pueblo iraní le espera más represión y más sufrimiento. En su nombre, gracias por la ayuda, señor Trump.
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