![]()
<![CDATA[
La serie Beef ya estableció en su primera temporada, que tenía como protagonistas a Ali Wong y Steven Yeun, cómo el racismo y el clasismo vertebra cualquier interacción entre dos humanos en una gran urbe. Temáticamente independiente de la primera, la segunda temporada, que tiene un potente cuarteto protagonista (Oscar Isaac, CareyMulligan, Cailee Spaeny y Charles Melton) añade otra variante para la bronca: el cisma generacional. Con su póster de Coachella enmarcado, su afición a los podcasts de crecimiento personal, su añoranza del MDMA y su sueño de levantar un Bed&Breakfast con huerto y cojines dolorosamente estilosos, los personajes de Isaac y Mulligan –ella está especialmente heladora como pija británica venida a menos– representan lo que se ha venido a llamar el “millennial cringe”. O, dicho de otra forma, la patética vergüenza que representa siempre tener cuarenta y tantos años, cuando las modas que te formaron sonrojan a los jóvenes de verdad. La otra pareja, la formada por Melton y Spaeny, también tiene lo suyo como representantes de la picaresca de la generación zeta. La banda sonora tiene un papel importante en ese choque, encarnado en una escena memorable con la banda Hot Chip, estrellas de los festivales dosmildieceros, una mención clave a LCD Soundsystem y canciones de The Rapture, Father John Misty y Phoenix, que pondrían nostálgicos a los millennials viejos.