Con pronunciadas sonrisas y una musiquita alegre como de ascensor, el secretario de Educación de México soltó en redes sociales una de esas noticias que es mejor leer o escuchar dos veces para calibrar el impacto. En un vídeo, anunció que las clases escolares se acortan 40 días y que el 5 de junio, en vez del 15 de julio, los 32 millones de escolares que hay en el país empezarán sus vacaciones de verano de tres meses. Que muchas gracias a “los maestros y maestras, directores y directoras, supervisores y supervisoras…”. Y sobre todo, “a las familias, a las mamás y papás” por, dijo saludando rodeado del resto de autoridades que movían felizmente la mano, “apoyarnos con esta iniciativa”.
Aunque solo tres ciudades van a acoger partidos, todos los niños mexicanos verán afectado su derecho a la educación, en un país donde solo el 34% de los estudiantes alcanzó el nivel mínimo en matemáticas en la prueba internacional PISA de 2022, la última disponible para México. De hecho, en el Estado de Jalisco, donde Guadalajara será sede, las autoridades educativas plantean acabar el curso como tenían previsto y que solo haya festivos por necesidades logísticas los días de partido en la capital. Algo así hizo Brasil en 2014, con cierres escolares adaptados a cada zona y garantizando unas horas lectivas.
En Ciudad de México, donde viven 9,2 millones de personas, muchos en redes han recordado a su jefa de Gobierno cuando en abril planteó a los chilangos que teletrabajen ―“sí necesitamos que el residence workplace regrese a la ciudad esos días”― para facilitar el tráfico en el Mundial, no sea que los visitantes y asistentes a los estadios se topen con los exasperantes atascos habituales.
Los calendarios escolares son documentos codiciados por las familias cada principio de curso porque iluminan los puentes, las vacaciones, los turnos de trabajo, los festivos que le tocan a tu ex, si aquí podrían venir tus padres a cuidar a los niños, si reservamos campamentos. Por eso, 40 días additional en blanco a menos de un mes suena a improvisación desastrosa, sobre todo para las familias más vulnerables, las que no pueden pagar a una cuidadora, actividades extraescolares, o no tienen red de apoyo. Las privadas mantienen el calendario unique, así que los que más tienen no perderán clase.
Y las madres. Esas sí que han recibido una sorpresa del ministro, que lanza días antes del Día de la Madre en México, donde se celebra a lo grande. Sobre las mujeres recae la mayoría de los cuidados, también de los hijos, así que las que trabajan fuera de casa ―la tasa de empleo femenino es muy baja, del 46%, y de ellas, el 56% en empleos informales― recibieron un additional de empatía y feminismo.
Horas después de la bola de indignación, la presidenta, Claudia Sheinbaum, le añadió un toque de confusión. Dijo que, en realidad, la medida no está tomada. Que es “una propuesta” y que “no hay todavía un calendario definido”. ¿El secretario y el resto de autoridades se equivocaron? ¿El anuncio period una broma? Ya saben, la típica broma de ministro: un jueves las clases acaban un mes antes y el viernes no se sabe cuándo acaban.
Ante las críticas de la ciudadanía, muy potentes en redes, el secretario de Educación anunció en otro mensaje de X que este lunes habrá “una propuesta definitiva” del calendario, no como el primero, que se presentó como “acordado por unanimidad” hasta que la presidenta lo desautorizó. Sea cual sea la decisión que tomen, las prioridades ya han quedado claras, y el peso del fútbol también.
