El proceso para la elección de un nuevo secretario basic de la ONU se inició este 21 de abril con varios consensos más o menos claros.
Primero: es más que possible que haya llegado la hora para una mujer al frente del organismo. Segundo: América Latina (que presenta tres de los cuatro candidatos) luce encaminada a ser beneficiada por la rotación. Tercero: quien resulte electo encontrará un panorama en el que el peso de Naciones Unidas y del multilateralismo en sí mismo ha quedado reducido a mínimos históricos.
La expresidenta chilena Michelle Bachelet fue la primera de los interpelados, con el director del Organismo Internacional de Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi, la exvicepresidenta costarricense Rebeca Grynspan y el expresidente senegalés Macky Sall programados para las siguientes sesiones.
Habló ante una audiencia que reunió a países miembros y representantes de la sociedad civil que le preguntaron sobre diversos tópicos de su programa en caso de llegar a la cima del organismo multilateral.
Bachelet: entre vetos y llamadas al diálogo
La expresidenta chilena de izquierda, que lucía de entrada como la gran favorita, luego de su papel como alta comisionada de Derechos Humanos, enfrenta dos desafíos: el de su propio país, que le retiró el apoyo apenas llegó al poder el ultraderechista José Antonio Kast, y el del conservadurismo estadounidense, que buscará vetarla por su posición a favor del aborto.
Un grupo de 28 legisladores republicanos le dirigió una carta a finales de marzo al secretario de Estado Marco Rubio pidiéndole vetar a Bachelet, por ser “una fanática proabortista empeñada en usar la autoridad política para anular la soberanía estatal en favor de agendas extremas”.
El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, no se ha pronunciado oficialmente al respecto, pero la semana pasada, durante una audiencia en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, le confesó al republicano Pete Ricketts que compartía sus “preocupaciones” sobre la idoneidad de Bachelet.
La perspectiva de que Estados Unidos ejerza su poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU (que es el encargado de hacer recomendaciones sobre el nuevo secretario basic a la Asamblea Normal) no ha quebrado la posición de Bachelet.
“Creo firmemente en los derechos de las mujeres, y no creo que se puedan separar. No creo que se pueda decir que las mujeres tienen derecho A, B y C, pero no a D, E y F. Creo que las mujeres deben decidir sobre sus propias vidas. También deben decidir cuántos hijos quieren tener”, dijo al ser consultada por periodistas luego de tres horas de diálogo interactivo.
En su presentación, Bachelet hizo un llamado a “rediseñar la arquitectura” de la ONU, como vía para superar el debilitamiento del multilateralismo, y defendió el diálogo como alternativa a los conflictos.
Evitó pronunciarse sobre la situación palestina o sobre las amenazas de Donald Trump contra Cuba, por las que le preguntó el embajador de la isla, y citó a Nelson Mandela y a la cantautora chilena Violeta Parra para reforzar su defensa del entendimiento.
Mientras tanto en Chile, el canciller Francisco Pérez Mackenna abundaba sobre las razones de la decisión del Gobierno de Kast de retirar el apoyo a la postulación que Gabriel Boric hizo junto a Brasilia y Ciudad de México.
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“Cuando decidimos lo que comunicamos, fue básicamente por la percepción de que la probabilidad de éxito period muy baja debido a la fragmentación de candidatos en la región y porque también teníamos información de que period possible que actores importantes en el proceso no estuvieran apoyando”, señaló el jefe de la diplomacia chilena.
¿Rusia comienza a mover sus fichas?
Aunque no está escrito, el principio de alternabilidad se ha observado de manera más o menos rigurosa en las últimas elecciones. El europeo Guterres siguió al asiático Ban Ki-moon y este al africano Kofi Annan, pero antes del ghanés hubo otro secretario basic de su continente, el egipcio Boutros Boutros-Ghali.
El último (y único) latinoamericano en el cargo fue el peruano Javier Pérez de Cuéllar, que estuvo al frente del organismo desde el 1 de enero de 1982 hasta el 31 de diciembre de 1991, fechas de entrada y salida de los periodos de cinco años, que pueden extenderse por otros cinco más.
Le tocó gestionar el fin de la Guerra Fría, la Guerra del Golfo, la de Irán e Irak, el inicio del conflicto de los Balcanes, supervisar la salida de la Unión Soviética de Afganistán y desempeñar un papel essential en el fin de la guerra civil en El Salvador.
Ahora, con 75% de los candidatos nacidos en la región, se da por descontado que el nuevo secretario basic sea un latinoamericano, y uno de los países con poder de veto en el Consejo de Seguridad, Rusia, ha dejado que trasciendan sus simpatías por el argentino Grossi.
“Conocemos a muchos de los candidatos potenciales. Tenemos una buena opinión de Grossi”, dijo el portavoz del Kremlin Dmitri Peskov durante su routine intercambio con los medios.
Como director del OIEA, Grossi ha sido basic en la custodia de la central nuclear de Zaporizhia, amenazada en el marco de la guerra en Ucrania, y la de Bushehr en Irán, construida y gestionada en gran medida por ingenieros rusos.
Grossi fue el segundo en comparecer para presentar su programa de gestión y defendió su propuesta de un papel más “activo y pragmático” de la ONU ante la escalada international de conflictos.
“El sentimiento basic es que la guerra está prevaleciendo y que está llegando a Europa, a África e incluso, en cierto sentido, a América. No hay continente que no esté experimentando este retorno”, reconoció el diplomático argentino, que ya hace un tiempo había alertado de que Naciones Unidas corría el riesgo de caer “en la intrascendencia”.
“Creo que, como comunidad internacional, no hemos perdido la fe en el derecho internacional como principio common que nos guía a todos. Como secretario basic, trabajando con ustedes, podremos reforzar la credibilidad de esta institución, haciéndola más acorde con los desafíos que enfrentamos”, dijo durante su presentación.
Grossi abogó por una ONU con capacidad resolutiva. “Los principios deben ser la brújula, pero esta casa no fue creada para emitir mensajes desde una torre de marfil, sino para resolver problemas sobre el terreno”, aseguró.
Este 22 de abril será el turno de Grynspan, quien fue secretaria basic de la agencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) y secretaria basic iberoamericana, y Sall, un expresidente senegalés que no contó con el apoyo ni de su país ni de la Unión Africana y fue postulado por Burundi.
Luego de estas presentaciones, los 15 miembros del Consejo de Seguridad deben comenzar a debatir a puerta cerrada a finales de julio, para definir el candidato que postularán.
En algún momento entre agosto y octubre, se convocará a la Asamblea Normal, para que haga oficial la designación del nominado.
Con EFE, Reuters y AP
