Una ciudad tipo LEGO siendo bombardeada, un Trump cuadrado llorando en su despacho, un muñeco de Netanyahu tomando decisiones absurdas. Explosive Media comenzó como un canal de YouTube con comentarios políticos presentados por un joven iraní. El contenido no period demasiado exitoso pero, a partir de febrero de 2025, el grupo comenzó a publicar movies con herramientas de IA y ha sufrido un crecimiento, valga el chiste, explosivo. En las últimas semanas, sus vídeos más vistosos, con estética LEGO, han tomado web, esparciendo la visión animada de un Irán que resiste heroicamente el ataque de una potencia international.
En la Pink hay todo tipo de vídeos cortos, fotos o GIF que codifican el conflicto desde el lado iraní, aunque Estados Unidos no está para quejarse: fue el propio Donald Trump el que abrió la espita hace más de un año con sus coloridos reels de una Gaza pacificada y convertida en un resort de lujo republicano. El presidente de Estados Unidos tiene tendencia a borrar estas publicaciones si reciben ataques, como hizo tras las críticas del papa Leon XIV a su reciente imagen en la que se proyectaba como Jesucristo (no sabemos si en una prolongación digital de su estrategia TACO del mundo real), pero está claro que los vídeos se han convertido en una herramienta basic de propaganda no precisamente imparcial. De hecho, hay quien ya se refiere a esto como “guerra memética”. Hace pocos días la BBC consiguió hablar con el autor detrás de Explosive Media, conocido como Mr. Explosive, quien comienza diciendo que es independiente para terminar reconociendo que el Gobierno iraní es uno de sus clientes.
Sobre la forma y el fondo de los vídeos hechos con IA siempre hubo dos profecías: que nos harían tontos y que nos engañarían de forma masiva. La segunda es falsa: mucho decir que con estas nuevas herramientas los bulos correrían a sus anchas y que todos los humanos seríamos ya incapaces de distinguir la verdad de la mentira, pero a la hora de la verdad no es solo que no haya pasado eso, sino que en vez de creernos todo hemos optado por no creernos nada. Por eso ya nadie intenta colarnos una foto trucada con IA, sino que la usa para hacer vídeos cuanto más exagerados mejor.
Pero sobre la primera profecía no cabe objeción alguna, y es que el formato corto de estos vídeos obedece a la necesidad de adaptarse a una audiencia cuya capacidad de atención y retención ha sido salvajemente mutilada en estos últimos años. Los reels de IA ejemplifican la obsesión (y la necesidad) por embutir toda una visión del mundo en un formato que tarda un suspiro en consumirse. Hace poco esta misma columna hablaba del mejor ejemplo de esto: esas coloridas frutinovelas que, algoritmo mediante, arrasan en un mundo en que la gente solo puede estar atenta cinco minutos.
Dicho esto, el estilo corto no es solo frecuentado en el ámbito digital. “Las máquinas no piensan, calculan”, recuerda el escritor Diego Moldes en su último libro, Cornucopia de aforismos, en el que recoge 300 pensamientos lapidarios. La editorial que lo saca al mercado (Guillermo Escolar) tiene publicado uno de los mayores bestsellers recientes: Oráculo handbook y arte de prudencia, que Baltasar Gracián escribió en 1647. Qué fácil sería poner a Moldes y Gracián en el lugar de los buenos y a los tecnoligarcas en el de los malos, pero en los tiempos que corren todo es más confuso. De hecho, los tecnoligarcas sienten devoción por Gracián, y Elon Musk es uno de sus mayores apologetas.
Baltasar Gracián, Oráculo Guide y Arte de Prudencia
— Elon Musk (@elonmusk) September 19, 2022
Gracián, que usaba el formato corto por voluntad y no por imposición, recomendaba en un aforismo No vivir a prisa, en el que afeaba a aquellos “postillones del vivir, que a más del común correr del tiempo, añaden ellos su atropellamiento genial”. Si uno lo lee con prisa parece que cube “atropellamiento digital” que, sin duda, sería un fantástico hallazgo semántico con el que definir casi todos nuestros males.
