La generación que ha mamado el audiovisual no tanto desde el cine como desde las redes sociales, el streaming y YouTube ya está aquí. Y uno de sus más firmes representantes tiene 20 años, se llama Kane Parsons y ha compuesto una película de apariencia perturbadora que nace de la anárquica actividad de las comunidades digitales: de la plataforma de vídeo YouTube y de foros alternativos como 4chan, donde desde 2019 se fueron alojando vídeos que dieron nombre y aspecto a la concept de los almacenes traseros. Habitaciones vacías en principio sacadas de la cotidianidad, pero con un evidente giro ensoñador, onírico, fantasmal y laberíntico, en las que habita la desolación. No-lugares calificados como espacios liminales; es decir, que el que pasa por allí no está ni en un sitio ni en el otro y habita el umbral de algo desconocido.
Backrooms es la lujosa heredera de multitud de vídeos alojados en web, realizados con cuatro perras pero con apetitosas concepts visuales y conceptuales, que ahora, por obra y gracia de Parsons y de A24, la inevitable productora al mando de la mayoría de las películas estadounidenses que se salen del tiesto, se ha convertido en largometraje para mayorías. Con apenas 8,5 millones de euros de presupuesto, el novel director, hasta ahora (re)conocido como youtuber, ha visualizado un guion de Will Soodik basado en una antología de piezas previas del propio Parsons.
La pregunta es si detrás de toda la parafernalia de contemporaneidad digital, y de la imaginación para mentes de no más de 30 segundos atendiendo algo, hay una película. La hay, quizá algo hinchada e indescifrable (en ocasiones, para bien, que no todo ha de ser concreto y finalista), pero Backrooms es una experiencia cinematográfica. Eso sí, quizá no tan nueva como sus autores piensan. De hecho, parece la nieta urbana (a punto de escribir “hija”, pero el tiempo corre que se las pela) de aquella insigne operación de advertising and marketing y frescura, de intuición y boscosa caradura juvenil, titulada El proyecto de la bruja de Blair, dirigida por Daniel Myrick y Eduardo Sánchez en 1999, y radicada en el concepto del metraje encontrado.
Crear miedo a partir del espacio, y también de lo que ese espacio oculta y cómo se mira a través de la cámara. En la película de Myrick y Sánchez, la oscuridad y el campo. Aquí, la cara oculta de una tienda de muebles. Suena casi ridículo y puede que lo sea, pero Backrooms se ambienta casi exclusivamente en la parte de atrás (y velada) de un comercio cualquiera. Eso, en teoría. Porque lo especial es que se trata de la parte de atrás de nuestra mente. El laberinto de no encontrar la salida… a nuestras vidas. La copia de algo nunca visto. Como esas fotografías y composiciones realizadas con inteligencia synthetic a las que se les ve el plumero porque una de las chicas tiene seis dedos o le falta un brazo, o en el campo de fútbol hay tres porterías. Terror de aquí y de ahora, con la producción de gente experta como James Wan y Osgood Perkins, aunque mucho más basado en lo que puede venir que en lo que viene. En el nervio previo que en la imagen de impacto remaining.
Con dos excelentes intérpretes como Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve, y la sensación de pesadilla irrespirable, Parsons (como Myrick y Sánchez) lega un artefacto curioso y con la suficiente desfachatez visible como para triunfar al momento. Está por ver si dentro de un par de décadas apenas nos acordamos de un grito y un par de imágenes, como ocurre con El proyecto de la bruja de Blair (¡aquel plano de los ojos llorosos y aterrados de la protagonista, apuntados por su propia linterna!). Backrooms se hace más larga de lo que es, y da la impresión de que sus autores no tienen claro adónde llegar en su desenlace. Sin embargo, los juegos de sonido, la expresividad de sus grandes angulares y, sobre todo, el paralelismo entre la falta de orientación física y la pérdida de la razón psychological, tan presente en nuestras propias pesadillas, casi como una Alicia en el país de las maravillas para la period de las oficinas solitarias, el pladur y la gelidez de la iluminación led, la convierten en una apuesta de asombrosa sencillez.
Backrooms
Dirección: Kane Parsons.
Intérpretes: Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve, Mark Duplass, Finn Bennett.
Género: terror. EE UU, 2026.
Duración: 105 minutos.
Estreno: 5 de junio.
