Si todos fueran Jérémy Doku el Manchester City ganaría el triplete inglés y Pep Guardiola no tendría que preocuparse de encauzar tantos desvíos, de corregir tantos desatinos, de enseñar a tantos muchachos inexpertos el arte de hacerse profesionales en el límite de la exigencia, ahí donde las alturas enrarecen el aire y el oxígeno no llega al cerebro en cantidades suficientes para despejar la neblina. Esa nube psychological que desorientó al joven central Marc Guéhi cuando cerca del minuto 70 se giró con el balón controlado y sin mirar a dónde lo enviaba se lo dio a Thierno Barry, el delantero del Everton. El Metropolis ganaba 0-1 en el campo marítimo de Liverpool y se disponía a encadenar su séptima victoria sucesiva cuando Guéhi, sin mediar presión ni urgencia, se arrojó al vacío con los ojos cerrados. No verificó si al pie del acantilado había agua. La marea estaba vacía. El 1-1 de Barry, que definió mano a mano con Donnarumma, precipitó al Metropolis a un bucle de desesperación que lo arrastró hacia un 3-1 en su contra antes de acabar 3-3 gracias al gol postrero de Doku.
Trending
- Gana dos entradas para ver a Pablo Alborán en LOS40 Básico | Experiencias EL PAÍS + para suscriptores
- ¿Por qué la demócrata Adelita Grijalva es clave para la publicación de los archivos de Epstein?
- Inmigrantes iraníes en Los Ángeles esperan que su país cambie para bien | Noticias Telemundo
- Rey Carlos da discurso ante el Capitolio de Estados Unidos
- Sol Pérez nos presenta a su hijo Marco ❤️
- TODOS CON COLAPINTO 👊🏻 Aguante total para Franco en la mesa de Juana
- El último servicio del soldado Álvaro Arbeloa: cierre de filas total antes de un probable adiós
- Alegato antitaurino
