
Francia, a un año de las elecciones presidenciales de las que saldrá el sucesor o sucesora de Emmanuel Macron, es un país con la economía estancada, un presidente debilitado y en retirada, y la posibilidad real de que la extrema derecha, por primera vez desde 1945, llegue al poder. Si los franceses acudiesen hoy a las urnas, ganaría el candidato o candidata de Reagrupamiento Nacional (RN), según los sondeos. Solo una unión de los moderados de izquierdas, de centro y de derechas en torno a un aspirante podría permitir la derrota de Marine Le Pen o, si su condena judicial le impide presentarse, la de su joven delfín, Jordan Bardella.