Durante más de una década, los investigadores de la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) seguían el rastro de un patrón que se repetía en varias cadenas comerciales del país. Importadoras traían mercancía de Asia con valores que parecían muy bajos y transacciones fragmentadas que dificultaban la trazabilidad. En el centro de todo, tiendas de ropa vendían productos a precios que parecían demasiado buenos para ser ciertos. Esa investigación llegó, este lunes, a uno de sus puntos más altos. La Fiscalía Basic de la Nación intervino la cadena de ropa femenina Lili Pink, en una operación que abarcó 59 ciudades y municipios de 25 de los 32 departamentos del país. La acción, ejecutada por la Delegada contra las Finanzas Criminales con apoyo del Ejército Nacional, busca desarticular una presunta pink transnacional de lavado de activos que habría movido más de 730.000 millones de pesos, unos 200 millones de dólares, a través de un entramado de importadoras y comercializadoras de fachada.
