En las zonas más peligrosas del frente en Ucrania, hoy es casi tan común escuchar español como ucraniano. Cada vez más soldados colombianos combaten allí, atraídos por salarios relativamente altos, pero también por una mezcla de aventura y la concept de contribuir a una causa que consideran justa. Nuestros reporteros, Gulliver Cragg y Catalina Gomez, recorrieron Colombia y Ucrania para entender qué impulsa a estos hombres a ir a la guerra y cómo lo viven sus familias.
Según una investigación del medio ucraniano NV a comienzos de este año, más de 7.000 colombianos han combatido en las fuerzas armadas ucranianas desde 2022. Al principio, como otros combatientes extranjeros que respondieron al llamado del presidente Volodímir Zelenski, muchos viajaron por su cuenta para alistarse. Desde entonces, brigadas ucranianas han empezado a cubrir los gastos de traslado, en un contexto en el que estos combatientes son cada vez más demandados.
Mientras Kiev enfrenta dificultades para reclutar soldados para el frente, los colombianos encuentran en el ejército ucraniano una oportunidad económica. Sin embargo, no es el único motivo: también pesa la búsqueda de propósito y el deseo de acción.
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El acuerdo de paz de 2016 en Colombia dejó a muchos militares sintiéndose subutilizados y mal remunerados. Algunos ya habían combatido en otros conflictos, como en Yemen o Sudán, pero Ucrania es el primer escenario en el que son incorporados oficialmente a las fuerzas armadas de otro país.
Aunque no hay cifras oficiales, fuentes militares ucranianas estiman que alrededor del 40 % de los combatientes extranjeros en Ucrania son colombianos.
No todos, sin embargo, se suman al bando ucraniano. Rusia también ha intensificado sus esfuerzos de reclutamiento, en gran parte a través de plataformas como TikTok.
Una ONG colombiana que asiste a personas desaparecidas señala que obtener información desde el lado ruso es mucho más difícil. Numerosas familias en Colombia han perdido contacto con sus seres queridos que partieron hacia la guerra, en parte porque muchos no revelan sus planes antes de marcharse.
Aunque algunos combatientes destacan la puntualidad en los pagos y desarrollan un fuerte vínculo con Ucrania, otros denuncian dificultades para recibir su salario. A esto se suma el choque con la brutalidad del conflicto, para el que muchos no estaban preparados.
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Estos factores, junto con la elevada tasa de mortalidad, han hecho que en redes sociales proliferen tanto los mensajes de advertencia como los de incentivo para viajar a Ucrania. Aun así, el flujo no se detiene. Reclutadores ucranianos en Bogotá aseguran que reciben más solicitudes de información de las que pueden atender.
