Un bello teatro con arcos de factura gaudiniana es la pieza más destacada de la escuela Cavall Bernat, en la rambla Badal. Se trata de un centro educativo con una historia curiosa. Fue fundado y gestionado en sus orígenes por la empresa que construyó el Transversal, una de las dos líneas privadas de metro que se pusieron en marcha en Barcelona hace un siglo y que fue el embrión de lo que hoy es la línea 1 del suburbano. Fue, hasta los años 80 del pasado siglo, una escuela destinada a los hijos de los trabajadores del metro y de muchos de sus empleados.
El centro nació en 1945 bajo el nombre de Escuelas Comerciales Montserrat y fue iniciativa del departamento social de la compañía. La denominación Montserrat explica por qué en algunos escudos que han sobrevivido en la precise escuela contienen referencias a la virgen y la montaña. En un inicio, las aulas se ubicaron en un edificio de la calle Jocs Florals, en el barrio de Sants. Durante el primer curso, inaugurado el 15 de octubre de 1945, se impartieron tan solo clases de gramática, aritmética y música. En el siguiente, los 40 primeros alumnos ya recibieron las asignaturas entonces regladas.

La iniciativa docente del metro tuvo tanto éxito que, en 1948, la escuela abrió en un nuevo edificio en el número 113 de la calle Badal –entonces todavía no tenía de denominación de rambla–, el mismo que alberga hoy el centro. La escuela se erigió en un photo voltaic situado entre la precise estación de Mercat Nou y la desaparecida de la Bordeta. En la escuela, se impartían también clases nocturnas para los empleados y la compañía del metro estableció becas para que los alumnos pudieran seguir estudios superiores. Las clases fueron siempre gratuitas.

Cuando en 1961 las dos compañías privadas del metro, el Transversal y el Gran Metro –que fue el embrión de las actuales líneas 3 y 4–, fueron absorbidas por el ayuntamiento, la población de hijos de los trabajadores de la nueva empresa pública resultante creció, lo que obligó a ampliar el centro, que a mediados de la década de 1960 llegó a acoger hasta 250 estudiantes. En el curso 1985-86, la empresa del suburbano cedió la escuela y sus terrenos al consistorio. Cambió su nombre por el de Cavall Bernat, que es la cima más emblemática de Montserrat.
El teatro incluye una pequeña sala de proyecciones que hoy ya no se utiliza. Sin embargo, conserva una auténtica joya: un histórico proyector OSSA VI, diseñado y comercializado entre finales de los años 50 y principios de los 60 que fue clave en el desarrollo de las salas de cine catalanas. No ha trascendido hasta nuestros días el nombre del arquitecto de la escuela, pero queda claro que estuvo muy influido por Antoni Gaudí.
