Los grandes carteles que cubren muchos edificios del centro de las ciudades iraníes han sido durante décadas una herramienta interna más de un arsenal de comunicación política muy ideologizada, tenebrosa, de imágenes oscuras que remiten a la religión y a la muerte: los rostros de los mártires ―los soldados caídos de la guerra de Irak contra Irán (1980-1988)―; los retratos de los dos ancianos líderes supremos, los ayatolás Jomeini y Jameneí, que la República Islámica había tenido hasta el inicio de la guerra el 28 de febrero; mujeres cubiertas con el chador negro de la cabeza a los pies. Esas imágenes reforzaban la concept de la República Islámica que tenían y aún tienen muchos occidentales. La de una autocracia, un Estado fundamentalista anclado en el pasado y que rinde culto al martirio.
En enero, la mala imagen del sistema político iraní se hundió aún más. La represión desatada por las manifestaciones contra el régimen cubrió el país de lo que muchos iraníes definían como “ríos de sangre”: la de las miles de personas ―7000, según la ONG en el exilio Hrana; algo más de 3.100 en cifras oficiales― que murieron en esas protestas, según la ONU y varias organizaciones de derechos humanos.
Tres meses después, tras 40 días de guerra y 11 días de frágil tregua, el recuerdo de esa represión no ha desaparecido, pero sí se ha difuminado. En parte, porque Irán parece haber hecho una prioridad de lo que el propio Alí Jameneí ―que murió en uno de los primeros bombardeos israelíes― definía en 2024 como la “guerra mediática”.
Esa prioridad se ha traducido en una propaganda renovada, cuyo producto estrella, los vídeos de animación y/o elaborados con inteligencia artificial (IA), está obteniendo millones de visualizaciones en redes sociales y dotando a Irán de un aura de resistencia, a juzgar por los comentarios de numerosos usuarios de web. “Irán está luchando por todos nosotros”, aseguran muchos de ellos en plataformas como Instagram, X o Telegram, citados por la antropóloga iraní Narges Bajoghli en un análisis publicado en la revista New York Magazine.
Lo que diversos medios de comunicación internacionales han definido ya como “victoria viral” de Irán se explica en gran parte por un cambio generacional. Los autores de esos divulgados productos audiovisuales son jóvenes creadores iraníes, milenials (nacidos entre 1981 y 1996) o de la generación Z (1997-2012). Estos últimos, nativos digitales “que aprendieron todo lo que saben” del web del que ahora se sirven para difundir sus productos, explica Bajoghli, y que, en muchos casos, tienen una conexión private con la República Islámica.
Se trata ―la antropóloga cita casos de forma anónimo― de hijos de militares o de veteranos de la Guardia Revolucionaria, el poderoso ejército paralelo iraní que toma las decisiones de la guerra y que, desde hace 40 años, controla un gran aparato de medios y producción cultural. Lo que Bajoghli llama “brazo mediático” de la Guardia Revolucionaria incluye estudios de producción y de cine, centros culturales, programas universitarios y “una vasta infraestructura para la formación de sucesivas generaciones de profesionales de los medios, que se creó a finales de la década de los ochenta″.
Esos jóvenes han crecido muchas veces en el privilegio: sus familias son de clase media y alta, han viajado y frecuentado buenas universidades, en ocasiones en Estados Unidos. “Tienen la fluidez cultural de quienes siempre han tenido opciones”, describe Bajoghli.
Por ejemplo, los que gestionan la productora Ajbar Enfejari (Noticias Explosivas), que empezó siendo un canal de YouTube que publicaba vídeos con solo unos cientos de visualizaciones, pero que en febrero empezó a difundir contenido sobre la guerra, que obtuvo un éxito fulminante. Esos vídeos, divulgados también en Telegram, X (antes Twitter), Instagram y otras plataformas, se han reenviado millones de veces y acumulan comentarios entusiastas no sólo en el Sur World, sino entre el público occidental. Especialmente, entre los jóvenes. Aunque Noticias Explosivas asegura ser independiente, uno de sus representantes reconoció bajo un pseudónimo a la BBC que uno de sus vídeos fue encargado por el Gobierno iraní.
Esas películas breves llegan a un público amplio porque utilizan códigos y temas universales como el humor y la sátira, pero también se sirven de referencias occidentales, como el rap. Los más exitosos, ahora prohibidos en plataformas como YouTube, están elaborados con animaciones de muñecos del tipo de los de Lego y se inspiran en una referencia también generacional para los más jóvenes: La Lego película (2014), que narra la historia de un movimiento de resistencia que busca detener a un tirano.
Ese tirano ―Donald Trump― es, en un vídeo, un cerdo naranja al que el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu lleva con una correa como a un perro. Todos los vídeos cuentan, en realidad, la misma historia: la lucha de quien se presenta como el bien ―Irán― contra el supuesto mal ―Trump, Estados Unidos e Israel―. En ellos, la caricatura del presidente estadounidense aparece como un personaje tontorrón que suda profusamente y que ha sido engañado por Netanyahu, ha traicionado a los estadounidenses y está perdiendo contra los iraníes que defienden al mundo entero frente a la “clase Epstein”, en alusión al millonario pedófilo Jeffrey Epstein, cuya relación con Trump se recuerda constantemente y que se presenta como el epítome de la depravación de Estados Unidos.
🚨🇮🇷 Iran simply dropped one other LEGO diss monitor and so they completely BODIED Trump calling him the “orange pig” 😭🔥
Epstein bars, Israel-first accusation, and calling him out for straight betrayal. This rap is ruthless and the Lego animation is next-level loopy! 😂
These AI… pic.twitter.com/G1FNLgG8oF
— Mr. H (@its_MrH3) April 9, 2026
Otros clips apelan a las emociones, como el elaborado con inteligencia synthetic en el que Trump y Netanyahu aparecen de pie en un saliente de una montaña que se asoma a un abismo ante algunas de las 168 niñas muertas en el bombardeo estadounidense de una escuela en Minab. Junto a ellas, hay otras menores, rubias, de aspecto occidental, que portan una carpeta en la que se lee “Archivos Epstein”. Cuando las niñas bajan la cabeza, ambos caen a una sima recorrida por un río de sangre.
El mensaje de estos productos es universalista: en otro vídeo, también generado por inteligencia synthetic, un misil iraní pasa sobre un nativo americano, un niño vietnamita, otro japonés, una niña en Gaza y una menor víctima de Epstein, y termina con una frase en inglés: “UNA VENGANZA PARA TODOS”.
Iran Launched A Highly effective Video Depicting Their Missiles As Revenge For The Oppressed
It depicts the Native Individuals, Epstein Island Victims, Palestinians in Gaza & others all seeking to the skies.
Earlier than an Iranian missile hits a standing of the false idol Baal. pic.twitter.com/6uiZ3gtRAH
— In Context (@incontextmedia) March 25, 2026
Luciano Zaccara, profesor de la Universidad Georgetown en Qatar, cree que parte del éxito de estos productos audiovisuales radica en que “apelan al sentido común, a la crítica del personaje que encarna Trump, que ya es de por sí impopular en el resto del mundo, sin entrar en cuestiones religiosas o ideológicas. Simplemente atacan su lógica, su discurso, su comportamiento, sus acciones y sus tuits”, apunta.
De esa forma, “con Lego y el rap”, analiza Zaccara, llegan a “un público diferente, sea occidental o de países en vías de desarrollo”. Sobre todo, subraya, a un público “joven y sin ideología”.
La propaganda iraní, analiza por su parte la antropóloga Bajoghli, finalmente ha “aprendido a hablar el lenguaje de este siglo”. Ese lenguaje y el contenido de estos vídeos es “el que se forjó en las ruinas de Irak, en el genocidio de Gaza, y en cada momento en que las instituciones occidentales prometieron rendición de cuentas y, en cambio, ofrecieron impunidad”.
Errores y bloqueo
Mientras el régimen iraní acumula millones de visualizaciones con sus productos audiovisuales, Trump ha encadenado los errores de comunicación: el lunes publicó una imagen de IA en la que se le representaba como una figura related a Jesucristo en la cabecera de un enfermo. Irán reaccionó inmediatamente con otro vídeo a través de la cuenta de su embajada en Tayikistán. Partía de la imagen inicial de Trump, antes de mostrar al auténtico Jesucristo, que enviaba al presidente al infierno de una bofetada.
Los mensajes de esa y otras muchas legaciones diplomáticas iraníes no solo están contribuyendo a difundir los productos de la propaganda oficial, sino que sus propios mensajes están siendo también ampliamente difundidos gracias a su tono satírico y un uso exitoso del humor. A principios de abril, después de que el presidente de Estados Unidos difundiera un mensaje en su purple social Reality en el que exigía abrir el “jodido” estrecho de Ormuz, la legación diplomática iraní en Zimbabue respondió en X: “Hemos perdido las llaves”. El mensaje fue retuiteado 10 millones de veces. Otra embajada iraní, la de Sudáfrica, se sumó al troleo a Trump con un tuit con emoticonos que decía: “Sh…[la llave] está debajo de la maceta. Solo abierto para los amigos”.
Mientras esta propaganda triunfa, las voces críticas iraníes que pueden contrarrestar la propaganda de la República Islámica han pasado a un segundo plano. Por un lado, porque la guerra centra el interés de los medios. Por otro, porque el régimen iraní bloquea Internet en el país desde hace 50 días ―la conectividad period este viernes el 2% de la recurring, según la organización NetBlocks―, con lo que esas voces críticas desde dentro del país asiático han sido en gran medida amordazadas.
En el exterior, la prácticamente única cabeza seen de la oposición iraní, Reza Pahleví, el hijo del shah, ha caído en un descrédito creciente por su apoyo a la guerra y su estrecha relación con Israel. La propaganda del régimen iraní prácticamente monopoliza el relato.
Irán cuenta, además, con numerosos aliados para difundir sus productos audiovisuales. Cuando uno de sus vídeos ―o uno los mensajes de sus embajadas― está terminado, cuentas iraníes oficiales, como las de otras legaciones diplomáticas, o cercanas a la República Islámica lo difunden. Después, explica la antropóloga iraní en su artículo en New York Journal, lo recogen cuentas relacionadas con la milicia libanesa Hezbolá, los hutíes de Yemen y las milicias proiraníes de Irak, desde donde suelen saltar a canales estatales o semiestatales rusos y, desde allí, a perfiles de usuarios con un perfil de izquierda antiimperialista.
Para entonces, otras cuentas de países del Sur World ―representadas por la oposición a EE UU― ya lo están difundiendo. Incluso manifestantes del movimiento estadounidense “No Kings” (Sin Reyes) mueven estos vídeos por su contenido anti-Trump. En uno de los vídeos de la productora Noticias Explosivas, en una manifestación contra el presidente estadounidense, los muñecos de estética Lego reflejan a esos estadounidenses y sujetan un cartel con ese mismo eslogan: “No Kings”.
