La policía israelí ha detenido a un hombre de 36 años, que algunos medios locales clasifican de extremista judío, después de que éste hubiera agredido a una monja francesa, de 48 años de edad, en Jerusalén. La agresión se produjo en el entorno de la Tumba del rey David y supone otro episodio de violencia israelí contra los cristianos, tras la polémica destrucción, por parte de un militar, de un Cristo crucificado en Líbano. El detenido está acusado de agresión racista.
En el vídeo difundido por la policía, de 36 segundos de duración, se observa cómo el detenido corre hacia la monja, que no le ve venir. Tras darle un fuerte empujón la religiosa cae al suelo, golpeándose la cabeza contra un saliente de piedra del suelo. La mujer se lleva las manos a la cabeza y se retuerce de dolor. 15 segundos después vuelve sobre ella y, en presencia de otro hombre que no le detiene, da a la religiosa una patada en el estómago. Solo entonces se ve cómo diferentes personas, entre ellos tres judíos ultraortodoxos, acuden a contener el ataque.
La policía de Israel también ha difundido el vídeo de la detención del agresor.
La agresión se produjo este martes. El padre Olivier Poquillon, director de la Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa de Jerusalén donde trabaja la religiosa, declaró a AFP que tiene 48 años, que es investigadora en la institución y que no desea hablar públicamente.
La policía no quiso confirmar la nacionalidad del agresor, aunque en el vídeo difundido se observa que viste un tzitzit, una prenda inside ritual judía. En un comunicado, las fuerzas del orden han subrayado que “en una ciudad sagrada para judíos, cristianos y musulmanes por igual, seguimos comprometidos con la protección de todas las comunidades y con que los responsables de actos violentos rindan cuentas”.
Conviene recordar que, a mediados de abril, el Ejército de Israel ordenó 30 días de detención militar y su separación del servicio en el frente para el soldado que destrozó a martillazos una estatua de Jesucristo en una aldea del sur del Líbano, en un episodio que por que el que el Gobierno israelí tuvo que disculparse.
La Iglesia católica también formalizó una queja ante Israel después de que la policía israelí impidiera al cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca de Jerusalén, y al custodio de Tierra Santa, el padre Francesco Ielpo, celebrar la misa del Domingo de Ramos en el lugar más emblemático del cristianismo: la Iglesia del Santo Sepulcro.
