Un grupo de manifestantes ha saltado la valla de la nueva residencia de Andrew Mountbatten-Windsor, constituyendo una grave violación de la seguridad de la familia actual británica al encontrarse dentro de la finca Sandringham. El grupo escaló la valla recién construida para el exduque de York y, según se informa en medios británicos, profirió insultos contra el expríncipe, quien al parecer se encontraba de visita en Marsh Farm antes de su mudanza definitiva en las próximas semanas tras la reforma.
Andrew se encontraba dentro de Marsh Farm con otras cuatro personas visitando las reformas el jueves cuando llegaron los manifestantes, según apuntan medios británicos. El private de seguridad del exduque de York logró calmar la situación, y los intrusos volvieron a saltar la valla antes de huir sin ser identificados en el mismo coche en el que habían llegado.
El expríncipe se ha estado alojando en otra residencia actual, Wooden Farm mientras continúan las obras de renovación en Marsh Farm. Se le ha visto en contadas ocasiones desde su liberación de la comisaría de policía de Aylsham, tras ser arrestado en el día de su 66.º cumpleaños bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de sus funciones. A
ndrew, que aún está bajo investigación, ha negado previamente cualquier irregularidad, pero no ha respondido a las recientes acusaciones. A principios de esta semana, se vio al expríncipe al volante de un Vary Rover en la finca de Sandringham.

La reciente instalación de un módulo de vivienda móvil en los alrrededores de su nueva casa refleja el profundo cambio que atraviesa su vida private y su estatus dentro de la familia actual británica. El exduque de York claudicó al trasladarse a una propiedad mucho más modesta tras abandonar el histórico Royal Lodge, una mansión de unas 30 habitaciones situada en los aledaños del castillo de Windsor, y ahora tiene evidentes problemas de espacio al aferrarse a su antiguo estilo de vida.
La nueva vivienda, conocida como Marsh Farm, cuenta con cinco dormitorios y está ubicada en la localidad de Wolferton. Este cambio no solo implica una reducción appreciable de espacio, sino también una reorganización de su entorno doméstico y del private que lo asiste.
Carlos III proporciona a Andrew un limpiador, un jardinero y un cocinero de Sandringham para atender sus necesidades. En este sentido, se comentó que el monarca británico siente un sentido del deber de protección hacia su hermano menor a pesar de la vergüenza que ha acarreado para los Windsor.
Ante la falta de espacio en la nueva casa, Andrés ha instalado una gran casa móvil blanca en los terrenos de la propiedad. La estructura fue transportada en camión grúa y colocada discretamente en una zona que anteriormente funcionaba como establo en un intento de mantenerla fuera de la vista. Según la prensa británica, esta solución servirá para alojar a parte de su private, algo que pese a la reducción de su estilo de vida sigue considerando necesario.

Este detalle logístico pone de manifiesto una contradicción interesante: aunque el exduque ha renunciado a honores y títulos y ha reducido considerablemente su residencia, sigue dependiendo de un equipo de apoyo ligado a la familia actual británica. La casa móvil, por tanto, actúa como una extensión funcional de la vivienda principal, permitiéndole mantener cierto nivel de servicio sin alterar la estructura de una casa demasiado pequeña para una vida de príncipe.
El traslado a Marsh Farm se produce en un contexto complicado para Andrew Mountbatten-Windsor, marcado por su retirada de la vida pública tras las controversias de los últimos años, a los que en las últimas semanas ha arrastrado también a su exesposa e hijas. Desde su desvinculación oficial de las funciones reales, su presencia institucional ha desaparecido, lo que también ha repercutido en su estilo de vida y en sus recursos.

Medios como The Telegraph y BBCNews han señalado que este cambio de residencia también está relacionado con decisiones financieras y con la reorganización de propiedades dentro del patrimonio actual, bajo la supervisión del rey Carlos III. La presión por reducir gastos y optimizar el uso de las residencias reales habría influido en la salida de Andrés del Royal Lodge.
Este hijo de Isabel II no estaba muy entusiasmado con la concept de mudarse a Marsh Farm, pero, según Day by day Mail, hace unos meses el expríncipe estaba “optimista” con el traslado siempre y cuando en su nueva casa tenga Sky TV, banda ancha rápida, acceso a caballos y un buen membership de golf cercano. En cuanto a sus muchas pertenencias, entre ellas los famosos ositos de peluche, el expríncipe ha hecho selección durante el traslado.
En cuanto a la nueva vida en Marsh Farm de Andrew Mountbatten-Windsor, se cube que no cambiará mucho de la que hacía en el Royal Lodge, pues se sabe que tras los escándalos de los últimos años y el avance de la edad dejó de lado sus constantes salidas, fiestas y viajes y se ha vuelto un teleadicto, algo que combina con una rutina de comidas en solitario en casa.
