Estados Unidos activó el reloj electoral hace semanas. Desde entonces, los partidos se apresuran a celebrar las primarias para elegir candidatos a la Cámara de Representantes, el Senado y a los gobernadores de algunos estados para unas elecciones intermedias en noviembre que se antojan decisivas para medir el descontento common por los excesos de Donald Trump. El proceso es complejo, porque las reglas electorales son intrincadas y varían en cada estado, y serán una muestra del férreo poder del presidente republicano sobre su partido. El juego de apoyos del ocupante de la Casa Blanca está siendo decisivo hasta ahora en estas carreras previas.
Con el presidente de viaje en Europa, Georgia se ha convertido este martes en el centro de atención en una jornada donde los también se celebraban primarias para elegir alcalde en Washington DC, y representantes en Alabama y Oklahoma.
Georgia, en el sureste de Estados Unidos, ha sido el punto caliente de las primarias republicanas. El candidato apoyado por Donald Trump para el Senado, Mike Collins, se ha impuesto a su compañero de partido en la contienda, el exentrenador de fútbol americano de la Universidad de Tennessee, Derek Dooley, al obtener más del 55% de los votos.
Georgia, clave para el futuro
Las primarias de Georgia son interesantes porque se juegan en mitad de la batalla política en el seno del Partido Republicano entre el gobernador saliente Brian Kemp y Trump por el management del partido. La rivalidad entre ambos se remonta a 2020, cuando Kemp rechazó apoyar al precise presidente en su intento de revertir el resultado de las elecciones de ese año que ganó Joe Biden, alegando falsamente que se había cometido fraude.
Dos años después, el magnate de la construcción neoyorquino trató de vengarse apoyando a otro candidato, sin éxito, para tratar de desbancar a Kemp como gobernador.
Collins, propietario de una empresa de transporte e hijo de un congresista, se hace llamar un “guerrero de MAGA”. Se enfrentará en noviembre al candidato demócrata Jon Ossoff, una figura ascendente dentro de su partido. Ha pasado de ser una promesa a convertirse en una realidad. Si en noviembre obtiene un buen resultado, se espera que concurra en la carrera para las elecciones presidenciales de 2028 por los demócratas.
A los republicanos les preocupa la figura de Ossoff en un estado que tradicionalmente han controlado los republicanos, pero que los demócratas cuentan con muchas papeletas para arrebatarles. Por eso las primeras palabras de Collins tras conocer el resultado que le daba como ganador de las primarias republicanas fueron: “¿Saben cuál es la misión? Es poner a un republicano en ese puesto y deshacernos de Jon Ossoff”.
El otro foco de atención en el estado de Atlanta es la carrera para gobernador. Burt Jones, el vicegobernador y principal favorito, ha logrado sumar el apoyo de Trump y del gobernador saliente, el republicano Brian Kemp, que mantiene un enfrentamiento abierto con el presidente estadounidense.
Jones, que fue uno de los políticos que apoyó a Trump en 2020 en su intento de revertir la derrota frente a Joe Biden, ha cosechado un determinante apoyo del inquilino del Despacho Oval. Pero ha tenido un rival duro dentro de su partido, Rick Jackson, un millonario que hizo su fortuna vendiendo productos sanitarios, ha invertido cerca de 100 millones de dólares en la campaña, con anuncios de televisión y radio. Su presupuesto ha multiplicado por cuatro el de Jones.
El ganador republicano se enfrentará en noviembre a la exalcaldesa demócrata de Atlanta, Keisha Lance Bottoms.
Las elecciones de mitad de mandato se celebrarán a principios del próximo noviembre y pondrán a prueba el tirón de Donald Trump, tras una primera mitad de mandato repleta de sobresaltos, excesos y exabruptos lanzados por el presidente de Estados Unidos contra sus rivales políticos o cualquiera que se interponga en su camino. En estos comicios se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Los demócratas aspiran a arrebatar a los republicanos el management de la Cámara y algunas encuestas también les otorgan posibilidades en el Senado.
La batalla por la capital del país
Otra de las batallas electorales más calientes de este martes se celebra en la capital del país, Washington DC. La alcaldesa Muriel Bowser anunció hace semanas que no se presentará a un cuarto mandato. Así que los votantes demócratas han tenido que elegir entre siete candidatos para sucederla mediante un complejo sistema de votación aprobado en 2024. La capital se basa en el conocido como “orden de preferencia”, (ranked selection voting, en inglés), que se aplica si ningún contendiente obtiene más del 50% de las papeletas. Este sistema de votación consiste básicamente en que los electores no solo eligen su candidato favorito, sino que los ordenan por orden de preferencia. Así, cuando no hay un ganador claro, se van sumando las siguientes preferencias. Este sistema, junto con el elevado voto por correo que se recibe esta jornada, podría retrasar los resultados varios días.
Los dos principales favoritos para suceder a Bowser son la concejala Janeese Lewis George, considerada más progresista; y el exconcejal Kenyan McDuffie, más moderado. Lewis George, que se describe como socialista democrática, sigue la estela política del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y encarna el nuevo giro del partido hacia opciones más progresistas.
La contienda electoral se produce en medio de las amenazas de Trump con intervenir la ciudad si gana Lewis George. El presidente avisó de que si gana la concejala izquierdista “quizás retomaría el management de Washington y lo administraría a nivel federal”.
Al cierre de esta edición, aún no se conocía el ganador y es possible que pasen unos días antes de conocerse el resultado. En cualquier caso, el que resulte victorioso se convertirá en el próximo alcalde de Washington en las elecciones de noviembre. La capital es abrumadoramente demócrata. Las competencias sobre el corazón del país, que no tiene voto en el Congreso, están repartidas entre la alcaldía, el Capitolio y el Gobierno federal.
Oklahoma
Kevin Hern, el aspirante avalado por Trump se ha impuesto en las primarias republicanas para el Senado por Oklahoma, un escaño que antes ocupaba Markwayne Mullin, quien renunció al ser nombrado hace un par de meses secretario de Seguridad Nacional tras la destitución de Kristi Noem.
La victoria de Hern representa la tremenda influencia que está ejerciendo Trump sobre el Partido Republicano. Los seguidores del mundo MAGA (Make America Nice Once more) están demostrando que se toman como mandatos los avales y rechazos a los candidatos republicanos. El constructor neoyorquino está conformando un partido a su imagen y semejanza, cambiando los tradicionales equilibrios de los republicanos. El partido de Abraham Lincoln, que nació como un partido más centrista contra la esclavitud, se ha ido escorando hacia extremos más conservadores, nacionalistas y, sobre todo, populistas, desde la llegada de Trump a la Casa Blanca.
Hern obtuvo más del 50% de los votos en un concurso contra cinco candidatos. De esta forma evita una segunda vuelta. Su victoria este martes lo sitúa como favorito para ganar un asiento en el Senado en noviembre, porque los republicanos llevan ganando esta carrera electoral en Oklahoma desde 1990.
Los votantes del estado del Medio Oeste también votaron al sustituto del gobernador, Kevin Stitt, un republicano conservador que se ha mostrado crítico con Trump, que cumple límite de mandatos. Las primarias entre los republicanos son muy reñidas con nueve candidatos, pero el exsenador estatal Mike Mazzei cuenta con el favor de Trump.
Además de Mazzei, en la carrera por el gobierno de Oklahoma participan otros republicanos populares como el fiscal normal del estado, Gentner Drummond; el exsecretario de Seguridad Pública del estado, Chip Keating, hijo de un exgobernador; y el expresidente de la Cámara de Representantes estatal, Charles McCall.
