Aunque suene paradójico, antes del apagón vivíamos a oscuras. Pensábamos que el sistema eléctrico period una especie de túrmix en la que metías barras de uranio, placas solares, una pizca de viento, gasoline argelino, pelos de ministro, ancas de rana y purines de granja, le dabas a un botón y salían kilovatios hora triturados en forma de PVPC o contrato en el mercado libre. Hasta aquel primaveral 28 de abril del 2025 incluso algunos creíamos que en los sótanos de Redeia había miles de trabajadores dedicados a pedalear en unas bicicletas estáticas para producir electricidad y repartirla conforme a principios de prioridad nacional. Nosotros, los inventores del déficit de tarifa, de la excepción ibérica, del cierre no cierre de las centrales nucleares y del impuesto al sol, vivíamos en definitiva en la oscuridad, hasta el día del apagón. Ahora manejamos con soltura conceptos como inercia, management de tensión u operación reforzada, hasta hace nada reservados a las consultas del psicólogo. Hemos visto en definitiva la luz, lo sabemos todo sobre la electricidad, salvo algún detalle menor como quién tuvo la culpa del apagón o en su defecto quién abonará las indemnizaciones.
Dicho esto, un año después ha llegado el momento de poner a prueba nuestros conocimientos y someternos al rosco del Pasapalabra del Electrotauro. Veintiocho letras, tantas como días de abril del 2025 transcurrieron antes de sentir el vértigo de sumirnos en la noche de los tiempos. ¿Serías capaz de resolverlo? Aquí va. Las soluciones, al ultimate:
A: apellido de la ministra de Transición Ecológica que, según un bulo difundido por las redes sociales, se encontraba antes del apagón en el centro de management de Pink Eléctrica organizándolo todo, cuando se hallaba en realidad en un sitio mucho más aburrido, en el foro con inversores Put money into Spain, que por cierto este lunes ha celebrado una nueva edición, con presencia de Pedro Sánchez, informa aquí Fernando H. Valls.
B: nombre en inglés que reciben las caídas del sistema eléctrico como la que tuvo lugar en España, Portugal y Andorra hace un año y que dejó sin luz a 50 millones de personas, lo que supone el mayor incidente de este tipo en Europa desde el de Italia en el 2003 y que todavía tiene enfrentados a Redeia y las eléctricas acerca de las causas, como explica aquí Pilar Blázquez.
C: organismo regulador presidido por Cani Fernández que defiende los procedimientos normativos disponibles en el momento del apagón y que ha abierto en los últimos días 60 expedientes a empresas del sector como Endesa, Naturgy, Whole Energies o Engie por faltas “graves”, además de a Redeia e Iberdrola por posibles infracciones “muy graves”, pese a que esta última ha asegurado esta semana que el único caso relacionado con el incidente es el que afecta al operador del sistema y pese a que otra de las empresas investigadas, Repsol, ha acusado al propio regulador de poner “el ventilador” y “crear confusión” en el reparto de culpas.
D: Desconexión en cascada de centrales eléctricas ante sobretensiones que se produce de forma automática para evitar daños a las instalaciones y que el día del apagón, a las 12.32 horas, provocó un efecto dominó que dejó la península sin luz en apenas cinco segundos.
E: lo que según la presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, se encontraba realizando una eléctrica en la planta fotovoltaica de Badajoz que desencadenó el cero eléctrico, conforme a sus declaraciones en la comisión de investigación del Senado, controlada por el PP y cuyas conclusiones por cierto señalan como culpables al operador del sistema, al Gobierno y a la CNMC.
F: tecnología renovable que aportaba más de la mitad de la generación en el momento del apagón y cuya electrónica de potencia desconectó las propias plantas ante las fuertes oscilaciones de tensión, lo que ha conducido al regulador a fijar nuevos requisitos de management dinámico para que contribuyan a la estabilización de la pink y ha conducido también a algunas voces a acusar a este tipo de plantas de lo ocurrido, cuando lo que hubo no fue un fallo de un tipo de generación, sino una deficiencia en el management del sistema, como cuenta aquí Enric Juliana.
G: unidad de medida equivalente a much de megavatios hora que, en el momento del apagón, señalaba que la demanda period moderada, de 26, algo que en condiciones normales no debería resultar problemático.
H: palabra malsonante con la que un operador de Pink Eléctrica constató que el sistema se iba al garete, según los audios del apagón, que también demuestran que los problemas de tensión no eran una sorpresa y que desde enero se habían estado produciendo peligrosas oscilaciones, incluida una que estuvo a punto de desconectar la central nuclear de Ascó.
I: bonita palabra propia de la desidia de quien carece de iniciativa propia y que en el mundo de la física alude a la propiedad para conservar el movimiento, en este caso aplicada a centrales síncronas como las nucleares o los ciclos combinados de gasoline capaces de mantener la tensión en torno a los 50 hercios sin desconectarse de manera súbita, lo que aporta cierta energía cinética que, oye, viene muy buen ante las perturbaciones del sistema, si bien el día del apagón solo había 5.000 megavatios programados de este tipo, a lo que se suman las acusaciones de Redeia de que sus propietarios no estaban cumpliendo con las exigencias técnicas de respaldo.

J: nombre del consejero delegado de Endesa que tras doce años ha dejado su cargo en la junta de accionistas de esta semana para ser sustituido por Gianni Armani y que, junto al de Iberdrola, Mario Ruiz-Tagle, ha acusado en el Senado a Pink Eléctrica de causar el apagón por no haber planificado de forma adecuada la programación del día ni haber tomado las medidas para garantizar la estabilidad de la pink.
Ok: caja de supervivencia para este tipo de imprevistos muy apreciada por los preparacionistas que cobró relevancia aquel 28 de abril y que puso en valor la importancia de un transistor de radio o del dinero en efectivo ante emergencias nacionales como esta u otras peores de las que habla de vez en cuando la UE se refiere a la amenaza rusa.
L: lo que se nos fue el 28 de abril.
M: uno de los adjetivos más repetidos en los informes sobre el apagón elaborados por el Ministerio de Transición Ecológica, por las eléctricas, por Redeia, por los expertos europeos de europeo Entso-e y por la CNMC, referido a la diversidad de causas que explican lo sucedido, todas ellas necesarias, ninguna suficiente.
N: energía atómica de la que solo funcionaban al cien por cien dos de sus siete reactores el día del apagón, ya que uno estaba parado por recarga de flamable, cuatro desconectados por causas económicas y otro limitado al 70% de su capacidad, circunstancia que por otro lado no les responsabiliza de lo ocurrido.
Ñ: Contiene la ñ. Periodo de tiempo transcurrido desde el día del apagón hasta esta semana sin que los afectados sepan a quién dirigirse para solicitar unas indemnizaciones que en el caso de Repsol ascienden a 125 millones de euros y en el de Moeve, a 50 millones.
O: expresión de dos palabras que alude a la mayor disposición de tecnologías de respaldo como los ciclos combinados de gasoline desde el día del apagón para evitar un nuevo incidente, lo que ha tenido un coste adicional de unos 1.500 millones de euros y un efecto al alza sobre la factura cercano al 13%, explica aquí Pilar Blázquez.

P: labor de organización de la oferta que realiza a diario Red Eléctrica para, conforme al combine de tecnologías disponible, responder a las necesidades de la demanda, reservando un respaldo suficiente.
Q: la cantidad de megavatios hora que, por decirlo con la expresión utilizada por Pedro Sánchez el día del apagón, desaparecieron de repente del sistema en cuestión de segundos.
R: muy fácil. Empresa encargada de la operación del sistema eléctrico y de la pink de transporte de electricidad, señalada como responsable del apagón por las eléctricas y el informe del Senado mientras la propia compañía acusa a los propietarios de las centrales convencionales de no cumplir los requisitos de management de tensión e insiste esta semana en su posición a través de un documental de 22 minutos disponible en Youtube.
S: Provincia castellanoleonesa donde se encuentra la central hidráulica de Aldeadávila, donde se ha rodado alguna escena de James Bond y que el 28 de abril sirvió para reiniciar el suministro eléctrico de la península gracias a su capacidad para hacer un black begin, que es como se llama al encendido en negro, sin necesidad de aporte energético de ningún tipo, como se describe muy al detalle en esta información de Pilar Blázquez a pie de presa.
T: palabra muy repetida en el último año, que es lo que mantiene en funcionamiento el tinglado eléctrico y que da pie a analogías médicas, como la de Beatriz Corredor al acusar a las eléctricas de “no tomarse la pastilla” que la regula o la proporcionada por Iberdrola y Endesa, que acusan a su vez a Redeia de gestionarla en condiciones de “debilidad extrema”.
U: otra forma de llamar a los clientes que se hallan detrás de los 30 millones de puntos de suministro de electricidad en la península cuyo plazo de reclamación por los daños del apagón ha concluido esta semana.
V: una de las dos únicas centrales nucleares, ambas catalanas, que operaban a pleno rendimiento el día del apagón, ya que buena parte de los reactores del resto del país se encontraban parados y por debajo del nivel ordinary debido a causas económicas, ya que los precios del mercado en los días anteriores no incentivaban la producción.
W: apellido de James, el ingeniero escocés del siglo XVIII creador de la máquina moderna de vapor que da nombre a la unidad de medida de la energía.
X: contiene esta letra. Adjetivo que, junto a la expresión “sin precedentes” alude a lo poco ordinary de un suceso y se usa en varios de los informes del apagón para describir el incidente, incluido el de los expertos europeos.
Y: contiene esta letra. Mercado en el que se negocian las ofertas de los distintos generadores de electricidad, también conocido como pool, cuyo precio se encuentra estos días por debajo de la media del resto de Europa gracias a la fuerte participación de las renovables, que contribuyen a amortiguar la disaster energética provocada por el cierre del estrecho de Ormuz.
Z: sonido que hicieron los frigoríficos y los hornos y los ordenadores y los vagones de metro y los ascensores en el momento de quedarse sin electricidad el día al que al país le saltaron los plomos.
Nada más, a continuación, las soluciones. Para saber cuánto han de pagar a Hacienda por el premio del rosco de Pasapalabra, por favor, remítanse a la prodigiosa literatura sobre la cuestión existente en web. Solo queda recomendar este artículo de Enric Juliana en el que analiza lo sucedido no solo desde distintas perspectivas, sino también bajo diferentes iluminaciones. Luces de gasoline, de Ormuz, rojas, verdes e incluso cenitales iluminan este parpadeante accidente industrial. Si han superado el rosco del apagón, quedan acreditados como perfectos conocedores del sistema eléctrico. Solo les falta superar la última prueba de Heracles, la de ir a un Leroy Merlin e intentar elegir una triste bombilla. Si sobreviven a la experiencia de discernir entre lúmenes, calideces, tonalidades, intensidades, colores y otras propiedades pictóricas de la nueva period LED, quedan ustedes capacitados para operar el sistema eléctrico.
Soluciones: A, Aagesen; B, blackout; C, CNMC; D, deslastre; E, experimento; F, fotovoltaica; G, gigavatio; H, hostia; I, inercia; J: José (Bogas); Ok: package; L: luz; M, multifactorial; N, nuclear; Ñ, año; O, operación reforzada; P, programación; Q, quince; R, Redeia o Pink Eléctrica; S, Salamanca; T, tensión; U, usuarios; V, Vandellós; W, Watt; X, excepcional; Y, mayorista; Z: ziuuuuuuuu.
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