
Espera puntual en el lugar de la cita mientras habla por teléfono sobre la confección de carteles de toros. Se oyen nombres de toreros —“No, ese no puede ir ese día, colócalo el viernes”. “De acuerdo, apunta los toros que me has dicho para abrir feria”—, y corta la comunicación para hablar de su feria de San Isidro, de la que es empresario desde 2016, hace ya 10 años. Genio y figura.
