Si hay algo que se le da bien a Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978) es bucear en profundidades existenciales. Lo lleva haciendo desde que debutó como autora en 2002 con El núcleo del disturbio, donde usaba el terror para indagar en temas profundamente realistas. Ahora podrá seguir haciéndolo con más calma, pues esta noche se ha alzado con el premio Aena de narrativa hispanoamericana por su libro de relatos El buen mal (Seix Barral). Y es que, tal y como reconoció a la prensa pocas horas antes de saberse ganadora, si hay un sueño recurrente en la autora es el de tener un sueldo, pues eso le permitiría tener paz y estabilidad. Con el millón de euros que tiene como dotación el galardón, misma cantidad que el veterano premio Planeta, eso está más que garantizado.
“Estoy en shock. Hay tanta gente para agradecer sin la cual esto no podría haber pasado”, empezaba su discurso tras nombrar a sus editoras en España y Argentina, Elena Ramírez y Ana Laura Pérez y a su familia, que le contagió desde bien pequeña “unas ganas tremendas por la lectura”. No ha olvidado tampoco a la “muy olvidada” universidad pública de Buenos Aires ni a las escritoras de su generación. Aunque la dedicatoria especial ha sido para los lectores, “esas personas increíbles, capaces de agarrar un libro, abrirlo y poner la ficción en marcha”.
Gracias a los lectores, esas personas increíbles, capaces de agarrar un libro, abrirlo y poner la ficción en marcha”
Schweblin ha celebrado también que el galardón en esta primera edición se dedique a un libro de cuentos pues –asegura– “es toda una declaración de intenciones el premiar la excepción”.
Al igual que el resto de finalistas –Enrique Vila-Matas, Nona Fernández, Héctor Abad Faciolince y Marcos Giralt Torrente –, la escritora argentina se mantuvo a la expectativa de lo que podía ocurrir durante la velada, pues nada está escrito en una primera edición, sea del galardón que sea. La noticia se ha sabido durante el transcurso de una cena celebrada en el Museu Marítim de Barcelona. La modelo y actriz Martina Klein y el periodista Josep Cuní han sido los maestros de ceremonias de una velada en la que no faltaron el president de la Generalitat, Salvador Illa; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; y el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu; además de escritores como Paula Bonet, Arturo Pérez-Reverte, Carme Riera o Paulina Flores, entre otros.
Muchos de ellos reconocían haber leído los relatos de El buen mal (Seix Barral), la obra premiada, donde, como viene siendo common en la autora, lo extraño se convierte en advertencia, en este caso porque los personajes se encuentran en un punto de no retorno, encandilados por el fulgor de la inminente tragedia. Un universo literario donde los monstruos de la vida cotidiana miran al lector desde tan cerca que casi pueden sentir su aliento. Es ese escalofrío y esa gran capacidad para erizar la piel lo que la crítica siempre le ha aplaudido y, seguramente, lo que le ha llevado a ganar este premio. La decisión la han tomado durante el transcurso de una cena en el Museu Marítim de Barcelona un jurado compuesto por Pilar Adón, Luis Alberto de Cuenca, Jorge Fernández Díaz, Leila Guerriero, José Carlos Llop, Élmer Mendoza y Rosa Montero en calidad de presidenta.
Durante la ceremonia, El buen mal ha inspirado una composición musical que su autor, Alex Gassent, ha interpretada al piano. No ha sido la única intervención de la noche, pues se dedicó una actuación a cada novela finalista. Ryo, la hija del protagonista de Canon de cámara oscura (Seix Barral), de Vila-Matas, se encarnó en la actriz, dramaturga y premio nacional de Literatura Dramática, Lola Blasco, mientras que la dramaturga Alda Lozano escribió un monólogo en el que ha revivido a Josefina, la abuela de Marcos Giralt Torrente, una de las protagonistas de Los ilusionistas (Anagrama), a través de la voz de la actriz Nieves Soria. Por su parte, Ahora y en la hora (Alfaguara), de Héctor Abad Faciolince, ambientada en la guerra de Ucrania, dio lugar a una coreografía de la bailarina ucraniana Alina Sokulska; y Marciano (Random Home), de Nona Fernández, que repasa la vida del combatiente Mauricio Hernández Norambuena, ha estado presente a través del dibujo en vivo del “pintaor” Patricio Hidalgo, y la voz del actor y director chileno Benjamin Leiter.
Con una obra reconocida internacionalmente con el Nationwide E book Award y el Premio Iberoamericano de las Letras José Donoso, entre otros galardones, Samanta Schweblin, ha sido finalista del Worldwide Booker Prize en tres ocasiones y cabe decir que, por poco, se queda fuera de esta convocatoria. No por calidad, que hace tiempo que quedó demostrada con su larga trayectoria, sino por no contestar al teléfono ni a ningún mail durante días cuando se le anunció que period una de las finalistas. “Vivo en Alemania y hablo muy mal en alemán, por lo que no atiendo el teléfono ya que no entiendo qué me dicen. Así que hubo muchas llamadas perdidas y mails, pero yo estaba centrada en mis clases. En un punto logramos al fin hablar. Recuerdo la alegría que me dio conocer el resto de finalistas ya que fue la confirmación de que period un premio serio y literario”, admitió.

