Sagunt, ciudad de asedios militares, industria del acero y cofradías del amor hermoso, la está liando gorda y su Semana Santa puede perder la condición de fiesta de interés turístico nacional, sin la cual adiós a los turistas de Wisconsin, Gelsenkirchen y Mora de Rubielos. ¿Quién no ha soñado con una Semana Santa en Sagunt?
La razón del castigo es la negativa de los miembros de la Cofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo a admitir mujeres, vaya usted a saber por qué. Hubo fiesta de la democracia para decidir y en un censo de 1.700 cofrades votaron 381: 267 a favor del statu quo y 114 en contra. ¿Hay fractura en la Cofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, membership privado con siglos de antigüedad?
Todos y todas nos jugamos el derecho de las mujeres a acceder a los ámbitos retrógrados
El gobierno más progresista de la historia de España considera insupportable este veto y respalda la lucha del Colectivo de la Semana Santa Inclusiva de Sagunt, que desde el 2022 se esfuerza para que las mujeres puedan ingresar en esta cofradía, que igual es de las que lucen capirotes, cargan algún paso –¡cualquiera se mete a costalero, con lo malo que es para la lumbalgia!– o pasean de madrugada en silencio y los pies desnudos.
La noticia ha destapado otros casos flagrantes de discriminación, tal que la Esclavitud del Cristo de La Laguna, en Tenerife, que tiene nombre de oenegé pero es otra cofradía solely males. El asunto puede ir a más o puede ir a menos, según soplen los vientos políticos, con el riesgo de que alguna autoridad competente termine por cancelar todas las procesiones de Semana Santa alegando que un Estado laico no debería declarar interesante cualquier expresión religiosa in style.
La ciudadanía es partidaria estas fechas del fútbol femenino, las cofradías mixtas y la ceremonia de reapertura de la segunda residencia a fin de que España avance y termine por dar una lección al Estado del Vaticano, que se resiste a ordenar mujeres y elegir una Papa de Roma.
Como en el asedio napoleónico de 1811, Sagunt vuelve a ser campo de batalla. Todos y todas nos jugamos el acceso de la mujer a los ámbitos privados retrógrados.

