“Me contradigo todo el rato, pero me hace sentir vivo”, canta Pedro Quevedo (Madrid, 24 años) en El Baifo, su disco más esperado. Nada más publicarse ha reventado, de nuevo, las listas de éxitos. Las 10 canciones más escuchadas de España en Spotify son suyas. Pero son solo números: “Mi meta es ver que pasa el tiempo y se quedan”. Su vida también es una dualidad constante. Es Pedro y Quevedo. El chico regular que aparece y desaparece de su casa, en Canarias, y la estrella internacional. El veinteañero al que la fama arrastró y “el puto amo” de sus canciones. El arrogante y el humilde. El introvertido y el dulce. El artista que mira a los ojos y contesta, sin vacilaciones ni cortapisas, a todas las preguntas de la entrevista y el que llega acunado por su mánager, un jefe de prensa, un videógrafo, una estilista y una maquilladora.


