El reciente nombramiento de Marie-Louise Eta al frente del Union Berlín, de la primera división alemana, no es una easy noticia deportiva: nos recuerda que el talento femenino sigue necesitando romper barreras. Campeona de Europa como jugadora con su membership y su selección, Eta llega a dirigir en una liga europea tras una trayectoria impecable. Pero su caso evidencia la ausencia de mujeres entrenadoras, incluso en el fútbol femenino, donde ellas siguen siendo minoría. Deberíamos preguntarnos: ¿por qué siguen siendo una excepción? Y exigir al mundo del fútbol, tan dado a hablar de meritocracia, que empiece, de una vez, a aplicar su propio discurso.
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