El exministro del Inside Jorge Fernández Díaz ha presenciado desde la primera fila del banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional cómo la principal prueba contra él por su presunta implicación en la Operación Kitchen se ha terminado de esfumar. La pistola humeante que lo ha arrastrado hasta aquí son unos mensajes que supuestamente le envió su exnúmero dos, Francisco Martínez, en los que este le decía que el dispositivo para robar información al extesorero del Partido Fashionable, Luis Bárcenas, se había realizado “con éxito”, llegándose a volcar “toda”. Este martes, un segundo notario —al igual que hizo el primero— ha ratificado que es imposible certificar que el número de teléfono que Martínez tenía atribuido en su móvil al contacto guardado como Fernández Díaz perteneciese realmente al extitular de Inside.
—No puedo hacer ese tipo de comprobaciones. No soy un técnico.
El notario Alberto Vela, amigo de la infancia de Martínez, ha explicado a preguntas de la Fiscalía Anticorrupción que el exsecretario de Estado de Seguridad acudió a Mahón (Mallorca) a visitarlo por la relación que los une. En esa visita, le trasladó que quería protocolizar unos mensajes cruzados con Fernández Díaz, que este siempre ha negado. Vela ha detallado los pasos dados para levantar esas actas -”una diligencia de presencia: lo que veo y percibo por mis sentidos”-, que tal y como ha recalcado es “a instancia de parte”, por lo que incluye “los detalles que interesan al requirente”. Vela recibió unos pantallazos con unos mensajes que le envió Martínez, aunque no recuerda de qué modo, y posteriormente comprobó que esos, concretamente, estaban en el móvil de Martínez. Pero no los previos, los intermedios -si los hubiese-, o los siguientes. Luego accedió a la agenda del móvil para comprobar que tenía en su listado el contacto con el intercambió los mensajes. Y hasta ahí. ¿Es posible que le hagan constar unos mensajes atribuidos a un contacto, aunque realmente corresponda a otra persona?, le ha venido a preguntar Anticorrupción. Vela no ha dudado.
—Por supuesto que sí.
La defensa de Fernández Díaz no ha querido soltar la presa que se le ha puesto en bandeja. El abogado Jesús Mandri ha aprovechado por terminar de echar por tierra los mensajes que supuestamente evidenciarían que el exministro estaba al tanto de la operación de espionaje contra la familia Bárcenas para robarle información que comprometiese a la entonces cúpula del Partido Fashionable. Vela ha confirmado que “nunca” puede acreditar la procedencia de los mensajes. Ni tan siquiera “que se hayan cruzado esos mensajes”, sino que el interesado en protocolizarlos “cube que se han cruzado”.
Este martes, por videoconferencia, también ha declarado como testigo un agente que en mayo de 2015 coordinaba desde la dirección adjunta operativa de la Policía Nacional que no se solapasen investigaciones entre distintas unidades del cuerpo. La trama parapolicial grabó en la base de datos GATI una nota “parte informativo” que presentaba “varias coincidencias con la operación Kitchen”, según sostiene el teacher. Lo que pretendían, supuestamente, period blanquear los seguimientos que se habían realizado dos años antes, para darles apariencia de legalidad. El testigo ha afirmado que las unidades tienen “la obligación” de compartir la investigación en GATI cuando “se empiezan” las pesquisas “para detectar cualquier coincidencia”. “Ni por razones de sigilo o secreto podría ser después”, le han cuestionado las acusaciones. “No debería”, ha respondido.
Por su parte, el exjefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional, que se ocupó del Caso Gürtel en 2013, ha declarado que nadie le informó de que se estaban realizando vigilancias policiales a la familia de Bárcenas. A lo largo de las sesiones, varios agentes que participaron en los seguimientos han asegurado que les encomendaron seguir los pasos del extesorero y su esposa, Rosalía Iglesias, para ver si escondían dinero, en el marco de Gürtel. El agente también ha confirmado que nunca pidió apoyo a otras unidades policiales para avanzar en la investigación de Gürtel, como pudiese ser la UCAO, la unidad de las escuchas, que lideraba el comisario Enrique García Castaño, alias El Gordo.
