El Gobierno de Claudia Sheinbaum encara múltiples frentes en materia económica. En el primer trimestre del año, la economía mexicana registró una caída del retroceso de 0,8%, mientras la inflación mantiene una tendencia al alza y la inversión pública y privada van a la baja. Las autoridades han salido al paso de estas previsiones para asegurar que se trata de una coyuntura precipitada por el conflicto en Medio Oriente, sin embargo, el horizonte se perfila retador. La próxima revisión del TMEC aún se dibuja incierta y el pulso de la relación bilateral entre México y Estados Unidos va en ascenso frente a las inéditas acusaciones del Gobierno de Donald Trump al gobernador de Sinaloa, Rúben Rocha Moya, y nueve funcionarios más por sus presuntos nexos con el narcotráfico. Ante el tsunami ocasionada desde Washington, al filo de la noche del viernes, en un breve mensaje el gobernador estatal solicitó una licencia para apartarse del cargo temporalmente.
De enero a marzo de 2026, el Producto Inside Bruto (PIB) de la segunda economía de América Latina cayó un 0,8%, a tasa trimestral, el peor inicio del año desde el año 2020. El resultado en terreno negativo para la economía mexicana en el primer trimestre del año da cuenta de la debilidad interna, una lenta creación de empleo y escasez de nuevas inversiones en el país. El país, además, padece el encarecimiento de los energéticos y de alimentos perecederos como el jitomate, las tortillas y los chiles. Durante la primera mitad de abril, la escalada de precios se ubicó en 4,53% anual, frente al 3,96% del mismo periodo del año anterior.
Pese a los nubarrones en el horizonte, el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, atribuyó el descenso a factores externos. “Los cambios en la política comercial en el ámbito international han tenido efectos sobre las industrias manufactureras más expuestas a impactos indirectos a lo largo de las cadenas de proveeduría. Dichos cambios han generado un mayor grado de incertidumbre que ha incidido sobre las decisiones tanto de consumo como de inversión”, reconoció en la semana el funcionario federal.
Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, señala que aunque el Gobierno de México busca impulsar la economía a través de los apoyos directos, el consumo no genera la capacidad productiva que genera la inversión pública y privada, ambas en descenso. “Los inversionistas nacionales han adoptado una actitud de espera, limitando la expansión de sus fábricas y capacidad productiva y los inversionistas extranjeros siguen escépticos respecto a la aplicación justa de la ley. A esta incertidumbre se suman las negociaciones del acuerdo comercial trilateral principalmente por el posible cambio en las reglas del juego”, refiere.
Moody´s Analytics prevé la ratificación del TMEC en la segunda mitad del año, lo que podría impulsar la economía, aunque no sería suficiente para calificarla como una recuperación. “El crecimiento podría cerrar el año en torno al 1%, ligeramente por encima del 0,8% reportado en 2025. Bajo estas circunstancias, la economía mexicana estaría inmersa en un periodo de estancamiento y alta inflación en 2026”, zanja.
En el exterior el Gobierno de Donald Trump ha jugado sus cartas con México en distintas trincheras para obtener los mayores réditos posibles. La primera tanda de aranceles que aplicó Washington a su vecino país del sur, en febrero de 2025, respondió a la supuesta incapacidad del Gobierno mexicano para combatir la migración ilegal y el narcotráfico. Aunque estas tarifas fueron invalidadas meses más tarde por el Supremo de EE UU, son un botón de muestra del cruce de agendas que tiene sobre la mesa Estados Unidos. Bajo esta dinámica, México se ha enfrentado a los aranceles sectoriales, las acusaciones por supuestos actos de narcolavado por parte de bancos mexicanos y, ahora, en vísperas de la revisión del TMEC, el issue “Rocha Moya” se perfila para ser una pieza más en el enmarañado tablero.
El Gobierno de Sheinbaum deberá calibrar con pulso quirúrgico su estrategia comercial frente al cruce de agendas routine en la Administración Trump. En la antesala de esta revisión essential, uno de los mayores temores es que Washington condicione los avances de la evaluación del acuerdo en resultados concretos a sus peticiones en materia de seguridad. México es el principal socio comercial de EE UU, con envíos anuales a ese mercado por más de 500.000 millones de dólares. El gabinete sopesará en la balanza el coste político y económico de sus próximos pasos en este inédito caso.
Ignacio Martínez Cortés, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la UNAM, afirma que la solicitud de extradición a Rocha Moya y a otros 10 funcionarios está en línea con la manera de negociar del presidente Trump. “El tema es muy complicado, Estados Unidos quiere tener a México con las manos en la puerta para exigir muchas más concesiones en materia comercial y, desde luego, en otros ámbitos de la relación bilateral. El impacto sobre la revisión conjunta del TMEC lo veremos en un mes, cuando se lleve a cabo la siguiente ronda de contactos entre México y EE UU”, indica.
Para México, el TMEC ha supuesto un escudo para salvaguardar las exportaciones y con ello, mitigar el lento dinamismo interno. Las exportaciones mexicanas repuntaron 27,7% anual en marzo, superando los 70.727 millones de dólares. El despunte se atribuye, principalmente, a las ventas de la industria manufacturera hacia Estados Unidos.
Frente a un débil desempeño interno, Sheinbaum ha buscado cerrar filas con el empresariado. Gasolineros, directivos de tiendas de autoservicio, agricultores y siderúrgicos, entre otros representantes de la iniciativa privada, se han dado cita en Palacio Nacional y han firmado diversos acuerdos para apuntalar la actividad económica. La mandataria anunciará este lunes una batería de medidas para reforzar la inversión privada en el país. Mientras el Ejecutivo apura el paso en el inside, puertas afuera avanza en las mesas de trabajo “técnicas” con sus socios comerciales. No obstante, en la última milla del máximo examen del TMEC, se anticipa una negociación que abordará desde los aranceles hasta supuestos actos de “narcopolítica”.
