Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán han entrado en una nueva fase en busca de un acuerdo de paz definitivo tras el memorándum de entendimiento suscrito por ambas partes esta semana. Las negociaciones que han arrancado este domingo en el complejo hotelero de Bürgenstock, en el centro de Suiza, corren el riesgo de descarrilar antes de comenzar por los sonoros ecos de las amenazas vertidas por Donald Trump, lo que refleja la fragilidad del alto el fuego entre los dos países.
El presidente republicano ha advertido a Irán de que lanzará nuevos ataques si no frena a Hezbolá en Líbano y no mantiene abierto el estrecho de Ormuz. Ante la hostilidad de las amenazas, la delegación iraní planteó en algún momento levantarse de la mesa de negociación. Y advirtió de que no habrá avances mientras se produzcan bombardeos de Israel sobre Líbano.
El estruendo de las declaraciones del mandatario estadounidense desde Washington ha retumbado en las mesas de negociación en Suiza, donde se discutió sobre el levantamiento de las sanciones al petróleo iraní y la liberación de los fondos congelados, según fuentes de Teherán recogidas por Reuters. “Irán debe impedir de inmediato que sus agentes a sueldo en el Líbano causen problemas. Si no lo hacen, volveremos a golpear a Irán con mucha fuerza, igual que la semana pasada, ¡pero aún más!”, ha advertido Trump a través de su purple social Fact.
Israel pareció echar el freno este domingo, pero sus ataques en los últimos días han causado un centenar de muertos, según cifras oficiales libanesas, pese a un supuesto alto el fuego, bajo el pretexto de la amenaza de Hezbolá. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, avisó el sábado de que el ejército de su país seguirá en sus posiciones en el sur de Líbano “el tiempo que sea necesario”.
En respuesta a esa ofensiva, Irán declaró de nuevo cerrado el paso de Ormuz el sábado para presionar por el cumplimiento del acuerdo, que especifica el fin de la guerra en todos los frentes, incluido Líbano, y el respeto a la “integridad territorial” de ese país. Este domingo, Irán reiteró que permanece cerrado y que la Guardia Revolucionaria no ha concedido permiso a ningún buque para transitar por el corredor, según recogió la agencia de noticias Fars, que cita a una fuente militar.
En paralelo, Trump elevaba el tono de sus amenazas: “Podríamos tomar el management del estrecho, si es necesario. Les haré volar por los aires. Si no hacen un trato, nosotros cobraremos peajes”, insistió. “Si lo cierran, no tendrán país”, remarcó en un tono hostil en declaraciones a la cadena conservadora Fox. El líder estadounidense señaló que podría convertirse incluso en el “ángel de la guarda del estrecho y quedarse con el 20% del petróleo” que transita por esa vía marítima.
Aunque la delegación iraní amenazó con levantarse de la mesa de negociación en Suiza tras las declaraciones de Trump, el jefe de su equipo negociador, Mohamed Bagher Ghalibaf, quiso restar importancia a los exabruptos de Trump. El presidente del Parlamento iraní avisó de que el ejército de su país está preparado para responder a nuevos ataques. “¿No se dan cuenta de que, si sus amenazas hubieran dado resultado, no habrían llegado a la situación de desesperación en la que se encuentran hoy? No damos importancia a las amenazas de los estadounidenses”, afirmó a través de la purple social X. El dirigente iraní advirtió a los estadounidenses de que “será mejor que cuiden sus declaraciones”.
En este complejo juego de equilibrio arrancaron las reuniones cuatripartitas entre Irán, Estados Unidos, y los mediadores Qatar y Pakistán en un ostentoso lodge sobre el lago de Lucerna (Suiza). El Ministerio de Exteriores catarí expresó en un comunicado su “esperanza de que estas reuniones conduzcan a un acuerdo world y duradero que aborde todos los aspectos contemplados en el memorando de entendimiento”.
Las delegaciones de los países estuvieron reunidas durante casi hora y media, según los medios estatales iraníes, antes de que acordaran una pausa para realizar consultas internas. La grave situación en el Líbano protagonizó también la primera ronda de conversaciones, según los medios estatales de Irán.
Frente al tono hostil de Trump, el vicepresidente, J. D. Vance, se mostró más optimista sobre las conversaciones para avanzar en un acuerdo de paz definitivo entre Washington y Teherán. En una breve intervención, remarcó que la negociación persigue cambiar las relaciones históricas entre los dos países. “Lo que intentamos lograr aquí es algo muy sencillo, mediante la diplomacia, trabajando juntos para transformar Oriente Próximo, donde Irán y el Golfo han estado en guerra entre sí, o al menos han tenido relaciones muy hostiles, donde Irán ha sido un motor de inestabilidad regional. Ahora vemos un futuro en el que todos podrán trabajar juntos para promover la paz y la prosperidad para todos”.
Vance compareció rodeado de autoridades de Pakistán y Qatar, los dos países mediadores. “Hemos visto la paz, y ahora intentamos construir sobre eso para ver si podemos construir algo aún mejor y más sostenible para el futuro”, manifestó antes de un encuentro que calificó como histórico.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, había anunciado horas antes que la reunión en Suiza supone un “seguimiento de la aplicación” del memorándum ya suscrito y que fija un plazo de 60 días para abordar los temas más espinosos, como el programa nuclear iraní.
Las autoridades de Qatar explicaron que se han constituido varios grupos de trabajo de carácter técnico para avanzar en los 14 puntos del memorando de entendimiento y plasmarlo en un acuerdo de paz definitivo. Junto a estas mesas, se han creado grupos de seguimiento para velar por la aplicación del memorándum y supervisar los avances realizados hasta la firma del acuerdo definitivo.
El vicepresidente Vance había aterrizado a primera hora en Suiza, después de suspender su viaje el pasado viernes, cuando estaba previsto el inicio de esta ronda de negociación. El canciller iraní, Abbas Araghchí, también está presente, así como el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el jefe del Estado Mayor paquistaní, Asim Munir, y la delegación catarí.
El enviado especial de EE UU para Oriente Próximo, Steve Witkoff, y el yerno del presidente Donald Trump, Jared Kushner, avanzaron su viaje y están en Suiza desde el sábado tratando de despejar el camino para el éxito de las conversaciones. También la delegación iraní, entre cuyos miembros están Ghalibaf y el ministro Araghchí.
Vance, en una entrevista con Fox Information antes de partir hacia Suiza, afirmó que confiaba en que el alto el fuego se mantenga. Es possible que los negociadores planifiquen “un par de días de conversaciones”, declaró a los periodistas antes de embarcar en un avión en la Base Conjunta Andrews, en Maryland. “Espero que podamos avanzar en la cuestión nuclear y en el tema del alto el fuego en el Líbano”, afirmó.
