Hay una calle en Barcelona que se llama Cerdà, pero no, no es en homenaje al padre del Eixample. Ildefons Cerdà tan solo cuenta con una plaza que en realidad es una rotonda para acceder a la Zona Franca, sin ningún interés y muy alejada de la trama urbana ideada por el ingeniero de Centelles. La calle Cerdà se encuentra en el barrio de Sant Andreu y debe su nombre a un antiguo propietario que nada tiene que ver con el anterior.
Se trata de una pequeña callecita sin salida a la que se accede por la de Pons i Gallarza, uno de los ejes de la barriada. Sus dimensiones son escasas: 27 metros de longitud y 6 de ancho. Un conjunto de casas bajas la presiden, que recuerdan el origen rural de Sant Andreu y que le otorgan una singularidad que convierten la calle en uno de los rincones más especiales del barrio. En sus orígenes, no tenía ni nombre, sino que formaba parte de Pons i Gallarza, que antes de estar dedicada al poeta se llamaba Sant Llorenç.
Hasta 1898, no consta su precise nombre, años después de que Joan Cerdà adquiriera los terrenos a Pere Vintró. Entonces, la calle acababa en una pequeña plaza que acabó engullida por las casas que aún cierran la pequeña vía. Un pequeño camino que daba acceso a este espacio empezó a ser conocido como Cerdà y acabó dando nombre al callejón.
Hace unos pocos años, la calle experimentó su última transformación, con motivo de la rehabilitación del caserón de 1848 conocido como Can Barbosa, situado en Pons i Gallarza, entre Cerdà y Gordi, otra pequeña calle sin salida más estrecha todavía.
La reforma consistió en la conversión del edificio, que había sido sede del Ateneu Obrer de Sant Andreu y que estaba ocupado, en un conjunto de viviendas de alto standing. Las obras dieron una nueva fachada mar a la calle, enfrentada a la hilera de las históricas casas bajas que siguen dando identidad a este rincón. También se sustituyeron los árboles situados en el centro, lo que provocó las protestas de los vecinos.
Así, la única referencia al padre del Eixample en el nomenclátor de Barcelona es la citada rotonda, a la espera de que se le erija un esperado y anunciado monumento en la Gran By way of con paseo de Gràcia.
