Con Gerda Taro me unirá siempre haber descubierto al hombre que la mató. Fue en julio de 2009; la entonces jefa de Cultura de la redacción de Barcelona Catalina Serra, tapó con la mano el auricular del teléfono y me dijo: “un tipo asegura que tiene nueva información sobre la muerte en la Guerra Civil de la fotógrafa Gerda Taro, la compañera de Capa, no sé, ¿te quieres ocupar tú?, así haces algo de provecho”. Cata se calló que el asunto requería ir a Albacete. Al poco estaba yo en el tren bajando hacia allí, donde me esperaba un coche de alquiler para dirigirme a mi destino remaining, Cenizate, el pueblo en el que Fernando Cambronero me contó en la mesa del comedor de su casa, cubierta por un mantel de hule de cuadros verdes, que a Taro la atropelló el 25 de julio de 1937 en la retirada de Brunete el tanque que conducía un carrista republicano llamado Aníbal González. Se lo había contado todo a Cambronero su tío, Fernando Plaza, que iba en otro de los tanques T-26 aquel día y presenció la escena. Taro se cayó del estribo del automóvil en el que se había encaramado y el tanque de González, que circulaba marcha atrás, no la vio y le pasó por encima, destripándola con sus cadenas como zarpas de hierro.


