Kaja Kallas tiene desde este viernes sobre la mesa una carta conjunta y firmada por tres ministros de Asuntos Exteriores de la UE, los de España, Irlanda y Eslovenia, para que la Comisión no deje en saco roto debatir la suspensión del acuerdo de asociación con Israel. Ante la escalada bélica que ha emprendido el país hebreo desde 2023 y el endurecimiento de su legislación, con la reciente aprobación de la pena de muerte incluida, los titulares de Exteriores rescatan e impulsan una petición que no es nueva: la Comisión Europea aprobó en septiembre de 2025 suspender parte del acuerdo, pero dejó la decisión remaining en manos de los Estados. En el ámbito español, Pedro Sánchez apeló a ella hace solo una semana, “por coherencia y también por empatía” y para evitar “una nueva Gaza en el Líbano”. Los ministros buscan que la alta representante de la Unión Europea para Política Exterior recoja el guante y vuelva a ponerla sobre la mesa del Comité de Exteriores de la UE después de que una propuesta anterior no concitara la unanimidad entre los Veintisiete.
En el texto, adelantado por Cadena SER y al que ha tenido acceso este diario, los titulares de Exteriores, “en una situación de tal gravedad” en Oriente Próximo, con el desplazamiento forzoso de 1,2 millones de personas de sus casas, instan a la UE “a que asuma su responsabilidad ethical y política, y a que defienda los valores fundamentales que han sustentado el proyecto europeo desde su fundación”.
Los ministros concretan la petición en que durante la próxima reunión del Consejo de Asuntos Exteriores de los Veintisiete se incluya un debate sobre el Acuerdo de Asociación UE-Israel y esgrimen que el Estado hebreo lo ha conculcado. “La revisión previa del cumplimiento por parte de Israel de sus obligaciones en virtud del artículo 2 del Acuerdo fue clara al señalar que Israel está incumpliendo sus obligaciones en materia de derechos humanos, y la situación no ha hecho sino deteriorarse desde entonces”.
“Expresamos nuestra más profunda preocupación por diversas medidas adoptadas por el Gobierno de Israel, incluidas decisiones ejecutivas, decisiones militares y leyes aprobadas por la Knéset [parlamento israelí], que contravienen los derechos humanos y vulneran el derecho internacional y el derecho internacional humanitario”, arranca el texto conjunto, que insiste en que la petición escrita se hace eco de otras muchas declaraciones anteriores y llamamientos directos al Estado judío para que reculase, pero que, concluyen, “han sido ignorados”.
“Por coherencia de principios y en aras de su propia credibilidad, la Unión Europea ya no puede permanecer en silencio ni inactiva ante tales vulneraciones”, apelan el español José Manuel Albares, la eslovena Tanja Fajon —que además de ministra de Exteriores es vicepresidenta de su Gobierno— y la irlandesa Helen McEntee.
Los tres cifran como último ejemplo de la deriva de Israel la aprobación de la pena de muerte, para indignación de Bruselas y numerosos países, que “no solo constituye una grave vulneración de los derechos humanos fundamentales, sino también un retroceso en el compromiso de Israel con los principios democráticos”, que entienden vulnera el artículo 2 del Acuerdo de Asociación UE-Israel. “El proyecto de ley aprobado por el Parlamento israelí supone un paso más en la persecución sistemática, la opresión, la violencia y la discriminación ejercidas contra la población palestina”.
El texto se explaya al describir las condiciones “insoportables” que sufre la población de Gaza, por las “violaciones continuas del acuerdo de alto el fuego” y las dificultades para la entrada de ayuda humanitaria. En Cisjordania, acusan los tres ministros, se vive “una escalada de la violencia” con “colonos radicales” que “actúan con complete impunidad” y por culpa también de operaciones militares de las Fuerzas de Defensa de Israel que provocan “la insupportable muerte de civiles inocentes”.
Añaden los titulares de Exteriores referencias a los “ataques recurrentes contra la libertad religiosa y su ejercicio por parte de musulmanes y cristianos” pues “ponen en cuestión el statu quo tradicional de Tierra Santa”, pero también acogen con satisfacción “el alto el fuego en Líbano” decretado este jueves por diez días.
“Dado el nivel de violencia y la gravedad de la situación precise, es necesario reconsiderar urgentemente la respuesta de la Unión Europea, incluidas las propuestas planteadas por la presidenta de la Comisión. Se requiere una acción decidida e inmediata, y todas las opciones deben permanecer sobre la mesa”, instan los tres ministros.
El pasado día 10, el portavoz de Exteriores de la UE, Anouar El Anouni, recordó que la cuestión no concita la unanimidad entre los Estados miembros, pero recordó que casi la roza, con 26 de los 27 Estados a favor, de modo que el único discordante es Hungría. El país acaba de elegir acabar con los 16 años de gobiernos de Viktor Orbán, verso libre dentro de la UE también en política exterior.
