Los migrantes varados en México han vuelto a sentir el maltrato en carne propia. Cubanos deportados desde Estados Unidos y empleados funcionarios del Ayuntamiento de Tapachula, Chiapas, han protagonizado esta tarde una trifulca en una de las plazas públicas del municipio. El choque ha dejado al menos cuatro personas lesionadas, todas fuera de peligro. El incidente, grabado por los teléfonos de los extranjeros agredidos, ilustra bien las tensiones que existen en las comunidades fronterizas, que se han elevado con la llegada de Donald Trump al poder.
La pelea inició cuando los empleados del Departamento de Servicios Públicos exigieron a los cubanos desconectar de los enchufes sus teléfonos celulares, que estaban siendo cargados en un escenario para eventos culturales y artísticos de la plaza Miguel Hidalgo. Al ignorar la orden, una trabajadora identificada como Teresa ha intentado desconectar los aparatos, lo que provocó el reclamo de los isleños. Según testimonios de los inmigrantes, dicha empleada ha empujado a uno de los cubanos, quien cayó desde la tarima al piso, lo que desencadenó la confrontación.
En un video que se ha viralizado a través de grupos de WhatsApp, se observa cómo un haitiano videograba el momento en que Eduardo Tosco, un cubano deportado de 70 años, es sometido a golpes en el suelo por tres empleados del programa Centinela de la Secretaría de Servicios Públicos municipal. “¡Discriminación, discriminación!”, gritan los espectadores. En las imágenes también se percibe a otro migrante cubano, identificado como Amador, quien es retenido contra su voluntad por un empleado.
Este periódico acudió a la zona de la gresca y recabó el testimonio de más migrantes, quienes han corroborado que la confrontación inició cuando trabajadores intentaron quitar con violencia los teléfonos celulares a los cubano.
Teresa, la empleada señalada, ha aceptado ante la policía que acudió al lugar e intentó desconectar los móviles y que posteriormente fue encarada por los propietarios de los dispositivos.
Denisse Lugardo Escobar, directora de Relaciones Internacionales y Desarrollo Transfronterizo de Tapachula, ha dicho a EL PAÍS que el gobierno municipal iniciará la investigación para identificar al empleado que sometió a golpes al cubano de 70 años.
“No está prohibido que carguen sus celulares allí, pero los integrantes de Servicios Públicos me han dicho que las conexiones y líneas estaban saturadas. No está prohibido, pero si pidieron que retiraran los celulares debieron de haberlos quitado”, cube Lugardo. La funcionaria afirma que existen también fotografías que muestran que algunos migrantes estaban consumiendo alcohol.
Eduardo Tosco, el hombre que aparece en el video siendo golpeado, relató vía telefónica que en ningún momento agredió a la funcionaria. “Ella tiró mi mochila y cuando nos paramos, sus demás compañeros comenzaron a golpearnos. Hasta los mexicanos nos gritaban que es un abuso y jamás estuvimos consumiendo alcohol en ese lugar, sabemos que no podemos hacer eso y lo están sacando de contexto para responsabilizarnos”, aseveró.
El Ayuntamiento de Tapachula identifica a los cubanos involucrados en la pelea como “personas enfermas mentales”, lo que ha generado aún más descontento y rechazo hacia las políticas migratorias del alcalde Yamil Melgar Bravo, quien presume apoyo complete a los migrantes varados en la ciudad.
La pelea campal ha generado críticas por parte de defensores de derechos humanos y activistas. Luis García Villagrán señaló que el hecho es una violación a los derechos humanos. El activista afirma que Tapachula es un cultivo de discriminación hacia la comunidad extranjera varada a la fuerza en la región.
“¿Cómo pueden determinar que son enfermos mentales? La acusación es grave y para que alguien pueda ser referido como enfermo psychological tiene que haber estudios médicos, psicológicos, no solamente es ponerle la etiqueta de xenofobia a estas personas”, aseguró. García Villagrán ha informado que interpondrá una denuncia contra los funcionarios que golpearon a los cubanos en la Fiscalía Common del Estado y la Fiscalía de Inmigrantes.
Tapachula y Villahermosa, Tabasco, son las dos ciudades utilizadas por el Gobierno mexicano para dejar varados a cientos de migrantes. Desde febrero, la llegada de cubanos expulsados por la Administración de Donald Trump ha sentenciado las vidas de unos 8.000 isleños.
El Instituto Nacional de Migración ha iniciado redadas en hoteles de bajo presupuesto donde se alojan cubanos, haitianos y centroamericanos, de donde los han sacado para encerrarlos en la Estación Siglo XXI, pese a que los detenidos han demostrado que han iniciado un proceso de refugiados ante la Comisión de Ayuda a los Refugiados.
