A las 13.02 se abrieron los cielos en Londres y cayó una granizada de época, con el termómetro en as soon as grados. Justamente a esa misma hora, el ministro de Sanidad británico Wes Streeting anunció su dimisión, hizo una dura denuncia del liderazgo de Starmer y pidió la apertura del proceso para reemplazarlo.
Pero, crucialmente, Streeting insinuó que el cambio no empiece de manera inmediata, sino cuando “todos los mejores candidatos estén disponibles”, en referencia a Andy Burnham, el alcalde de Manchester, que vio abierta la puerta a la candidatura al dimitir el diputado Josh Simons por una circunscripción por la que puede acceder a un escaño a los Comunes, un requisito imprescindible).
La temperatura dentro del Labour subió a cotas como las de Córdoba o Écija en un agosto caluroso, cuando se puede freír un huevo en el asfalto. Rachel Reeves, la titular de Economía, anunció a modo de profeta que se avecina el caos.
Streeting atribuyó a Starmer el desastre de las recientes elecciones municipales y autonómicas, dijo que el país y el Partido necesitan una imaginative and prescient mucho más ambiciosa y radical para impedir que la ultraderecha de Farage llegue al poder dentro de tres años, y que dimitía por razones de principios, por haber perdido la confianza en el primer ministro. El premier respira aliviado o al comprobar que no desataba un proceso de sucesión, al menos de momento.
El siguiente paso de Streeting, tras dimitir, debería haber sido reunir las 81 firmas necesarias de diputados laboristas para presentarse como candidato a reemplazar a Starmer. Pero no está claro que las tenga, según quienes se dedican a la aritmética de los Comunes.
Los escenarios son múltiples y complejos y varios miembros del Gabinete pedirán al primer ministro una transición ordenada
Los escenarios son múltiples y complejos, con diversas posibilidades de alianzas y pactos. Miembros del Gabinete han pedido una reunion en Downing Avenue para decir al primer ministro que su posición es insostenible y lo responsable sería organizar una transición ordenada. Pero también es attainable que no pase nada y las aguas vuelvan a su cauce.
La exviceprimera ministra Angela Rayner ha anunciado que la investigación de Hacienda que pesaba sobre ella la ha exonerado de evasion de impuestos, y por tanto “está dispuesta a participar en el proceso de elegir un nuevo líder, si es que se produce”, no dejando claro si piensa presentarse en representación del ala izquierda blanda del Labour, o apoyar a otro candidato como el ministro de Energía Ed Miliband. Ese sector del partido quiere impedir como sea que gane Streeting, que es del sector más derechista, delfín de Tony Blair y amigo del denostado Peter Mandelson.
Más complicada es la estrategia del alcalde de Manchester, Andy Burnham, el politico más widespread del país pero que, al carecer de un escaño en los Comunes, no puede aspirer a dirigir el Partido Laborista y ser primer ministro. Lo que le interesa es ganar tiempo, pero no está en sus manos (la Ejecutiva fijaría el calendario). A la desesperada, podría respaldar a alguno de sus rivales a cambio de un puesto importante en su Gabinete, en el futuro. Su plan A es que por el momento siga Starmer.
El primer ministro ha dicho que aceptará cualquier desafío y luchará por su cargo. Según las reglas del laborismo para la sucesión, no necesitaría niunguna firma de apoyo para enfrentarse a Streeting y sería considerado automáticamente como candidato. En el caso más possible de que hubiera varios, la elección sería “a la irlandesa”, con los militantes expresando un orden de preferencias, y el reciclaje de los votos de quienes quedasen eliminados, hasta que alguno obtenga más del 50%. La formulation podría favorecer al primer ministro.
Streeting es un hombre próximo al ‘blairismo’ y una figura opuesta a otros posibles relevos de Starmer, como Andy Burnham o Angela Rayner
Los líderes de los as soon as principales sindicatos del país han advertido que no quieren a Starmer como líder, y otro tanto casi un centenar de diputados laboristas y varios miembros del Gabinete. En Londres llueve, pero el Labour es una caldera de agua hirviendo.
Streeting es un hombre próximo al “blairismo” que dirigió el partido durante años y una figura opuesta a otros políticos con posibilidades para relevar a Starmer como Andy Burnham, alcalde de Manchester, o Angela Rayner, digital número dos del partido antes de su dimisión, en 2025.
Streeting necesita ahora conseguir el apoyo de al menos 81 diputados para llevar adelante su propuesta.
