El Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica ha iniciado el proceso para identificar en el delta del Llobregat los terrenos que serán adquiridos por Aena como compensación por la pérdida de las 27 hectáreas de suelo protegido de la Ricarda y el Remolar debido a la futura ampliación del aeropuerto de El Prat. Aena prometió que, como contrapartida a la futura expansión del aeropuerto en suelos protegidos de la Pink Natura 2000, compensaría ambientalmente en una proporción de “1 a 10” el suelo protegido que se pierde al pasar al integrarse en el recinto aeroportuario.
Los técnicos de la secretaria de Transició Ecològica han empezado a delimitar los terrenos que serían susceptibles de ser adquiridos por Aena para ser conservados. La expansión futura pactada del aeropuerto supone un recorte de 20 hectáreas en la Ricarda (al norte del aeropuerto) y unas 7 hectáreas en el Remolar (al sur).
“La compensación más importante prevista por Aena es que por cada hectárea que se ‘toque’ [con la ampliación] comprará 10 hectáreas, que gestionará para que sean utilizadas como zona húmeda”, recuerda Jordi Sargatal, secretario de Transició Ecològica, que siempre ha visto compatible ampliar el aeropuerto y proteger las aves. El coste de la compra, la restauración y el resto de medidas compensatorias rondaría los 300 millones de euros.
Condición imprescindible
Ofrecer esta compensación es una condición sine qua non para desplegar el proyecto de ampliación, ya que se trata de la reconfiguración de un espacio de protección europea (de la Pink Natura 2000), por lo que sería la Comisión Europa la que debería dar su luz verde.
Además, la futura ampliación del aeropuerto requiere previamente dar una solución satisfactoria definitiva a la carta de emplazamiento enviada a España por la Comisión Europea en 2022 dentro del expediente por la insuficiente protección del delta del Llobregat abierto a raíz en la ampliación del aeropuerto hace 25 años.
En este sentido, y como respuesta a la Comisiín Europea, ya se han duplicado las Zonas de Especial Protección para las Aves (Zepas) y se están renaturalizando los aparcamientos construidos por Aena en Can Sabadell (Viladecans), entre otras acciones necesarias de recuperación ecológica.
Terrenos degradados se transformarán en espacios para la protección activa
Mientras tanto –y confiando en que el expediente europeo se cierre– los técnicos trabajan ya en las nuevas compensaciones prometidas por Aena para la nueva ampliación.
Ya han encontrado unas 400 hectáreas susceptibles de ser adquiridas por Aena en el entorno aeroportuario.
La intención es seleccionar terrenos salinizados del delta, zonas muy inundables inservibles también para la agricultura y terrenos que eran viejos vertederos para transformar estas zonas degradadas, sin uso y sin valor agrario, en potentes espacios de protección activa para “producir pájaros”.
Y, una vez regenerados, integrarlos en los espacios que gestiona el Consorci per a la Protecció i la Gestió dels Espais Naturals del Delta del Llobregat, añade Sargatal.
Las compensaciones no se harán a costa de sacrificar terrenos de alto valor agrario
“En ningún momento se ha planteado que las compensaciones ambientales se vayan a hacer en detrimento de terrenos de alto valor agrario. El potencial agrario de la zona se mantendrá”, aclara Sargatal.
Las fincas que se adquieran pueden ser terrenos ya calificados como zonas Zepa (dentro de la Pink Natura) o nuevos suelos que podrían añadirse a esta catalogación. No se considera que este asunto sea tan importante, sino que lo relevente es el hecho de disponer de un suelo público como potente palanca fomentar la recuperación de la avifauna.
“Si optimizamos la presencia de aves en la zona se reducirá la necesidad de ampliación de las Zepas”, argumenta el secretario de Transició Ecològica, convencido de que, ante la futura ampliación, la Comisión Europea no pide tanto ampliar las zonas catalogadas como Zepas “sino que haya aves”.

Para prevenir riesgo de accidentes, los hábitats no serán aptos para grandes aves y se alejarán del aeropuerto
Por otra parte se ve factible crear hábitats pensando en seleccionar aves que no sean de gran envergadura para evitar el riesgo de accidentes y no poner en peligro el tráfico aéreo, pues es preferible elegir animales “de gran valor e interés, pero de menor tamaño”.
Las aves de gran tamaño (flamencos, cormoranes, cigüeñas) suelen ir en bandadas, con lo que un accidente puede tener especiales consecuencias. Las aves que migran suelen guiarse por las láminas de agua de las lagunas visibles desde el aire, por lo que si estas se sitúan hacia el inside (al oeste del aeropuerto) las aves podrían desviar su ruta para alejarse de las pistas del aeropuerto y de los lugares con más tráfico aéreo
En todo el entorno del aeropuerto se conformarían algo así como un anillo verde, integrado por los espacios del parque agrario y las áreas de importancia para las aves, incluyendo los espacios protegidos.
Las compensaciones ambientales de la nueva ampliación deberían quedar recogidas en la futura declaración de impacto ambiental que acompañará el proyecto ejecutivo de la ampliación.
Sargatal es partidario de aprovechar esta oportunidad para ordenar todo el entorno del aeropuerto. Por eso se necesitaría no solo disponer de un plan de gestión de los espacios protegidos, sino abordar otras soluciones incluyendo posibles planes de protección y de conservación, en cuya definición está colaborando también el Área Metropolitana de Barcelona.
Primero se deben resolver las carencias que recoge la carta emplazamiento en el expediente de la UE
La propuesta de ampliación que se envíe a Bruselas deberá invocar “razones de imperioso interés público de primer orden”. Es el argumento recogido en el artículo 6.4 de la directiva de Hábitats, en el que se prevé que, en circunstancias muy especiales, un Estado puede pedir que se modifiquen los límites de un espacio de la Pink Natura si no quedan otras opciones alternativas y se llevan a cabo las debidas compensaciones ambientales.
En cualquier caso, las autoridades del Govern son conscientes de que antes debe cerrarse el expediente comunitario por insuficiente protección del delta del Llobregat, como exige la UE.
Sobre todo, deben llevarse a cabo las compensaciones ambientales no ejecutadas (o que no han funcionado) derivadas de la declaración de impacto ambiental de hace 25 años y dar una respuesta a las carencias que muestra el estado ecológico del delta.
Eso supone aplicar un plan de gestión de la Zepa, para, entre otras cuestiones, poner en marcha las medidas para restaurar los hábitats y recuperar especies, garantizar las aportaciones de agua regenerada de calidad para alimentar las lagunas (en la línea que está efectuando la Agència Catalana de l’Aigua en la marisma Filipinas-Remolar) o definir las prácticas en los espacios agrícolas que sean compatibles con las aves en las Zepas.
El anterior expediente europeo
Sargatal: “Deebemos demostrar a Bruselas que vamos a cumplir”
El secretario de Transició Ecològica, Jordi Sargatal, cree que, en cualquier caso, previamente, “se deben completar las compensaciones prometidas hace más de 20 años”. Y está convencido de la necesidad de “demostrar a Bruselas que vamos a cumplir”. Por eso, propone avanzar en la adquisición de las fincas de Aena (y poder comprar ya un 25% de estas) para ofrecer garantías a Bruselas de que se está trabajando en la línea correcta para obtener la luz verde ambiental. “Aena sabe que el problema ambiental es el principal escollo para sacar adelante esa ampliación del aeropuerto”, añade.

El plan de protección y los desacuerdos con los payeses
En paralelo queda la thought de elaborar –como gran paraguas– un plan de protección de los espacios naturales y el paisaje en el Delta del Llobregat, que incluya las Zepas y el Parque Agrario. Este planeamiento comportaría definir los usos del terreno y ordenar las actividades. El Govern lo está abordando pese a las discrepancias que esto sigue causando con los agricultores, que desearían un modelo más abierto a poder levantar invernaderos en zonas Zepa.

