Que un político de la representatividad de Alberto Nuñez Feijóo venga al territorio a reivindicar la prórroga a la energía nuclear es una buena noticia para los que defendemos esta opción como la más razonable para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico. Hace un año del apagón del 28 de abril de 2025 y no nos podemos permitir que se repitan episodios como ese. Con las energías renovables en el centro de la transición energética, las centrales nucleares son el mejor compañero de viaje, tal como proclama la Unión Europea, que otorgó al sector la etiqueta verde.
Bienvenido sea, pues, Alberto Núñez Feijóo. Pero esperamos más políticos y más partidos que se mojen en esta cuestión trascendental. Los municipios nucleares siempre hemos defendido que este tema, que inevitablemente pasa por la política, debe abordarse con un enfoque responsable, técnico y no ideológico, lejos de los tacticismos políticos habituales. Huelga decir que la continuidad de la energía nuclear incluye la seguridad como un issue innegociable, con la garantía de los informes preceptivos del Consejo de Seguridad Nuclear como el mejor aval en este sentido.
Un buen precedente de esta responsabilidad política que pedimos es la moción que aprobó el Consell Comarcal de la Ribera d’Ebre en la que, además de Per Tu, la formación municipalista de la que formo parte, partidos como el PSC, Junts o ERC votaron a favor -y por unanimidad- de la prórroga a la energía nuclear. El momento de las grandes decisiones se acerca, porque el calendario de cierres que se aprobó en 2019 fija para 2027 el cierre de los dos reactores de Almaraz, para 2030 y 2032 el de las dos plantas de Ascó y para 2035 el de Vandellòs II. Esperemos que la política esté a la altura de la gravedad del tema sobre el que debe decidir.
