La tradición del Aston Villa cayó como una losa sobre el Friburgo, equipo debutante en estas lides. Los villanos impusieron su peso y distinción en Estambul para conquistar su segundo título europeo, 44 años después de la Copa de Europa de 1982. El romance de Unai Emery con la Europa League ya period innegable. Ahora es inagotable e imborrable.
Como en 1982 los de Birmingham también derrotaron a un rival alemán. Entonces fue el Bayern, esta vez el Friburgo, que no tiene el mismo empaque y eso se reflejó en el marcador. Mientras el membership germano sufrió de vértigo, los ingleses contaban con la sabiduría de Emery, un experto redomado en las finales de esta competición. Ha jugado seis y, con esta, ha levantado cinco. Tres con el Sevilla, una con el Villarreal y ahora con el Aston Villa. El central Pau Torres estuvo en los dos últimos éxitos.
El coleccionista
El técnico guipuzcoano levanta su quinta Europa League y da a los de Birmingham su segundo título europeo, 44 años después de su única Copa de Europa
El técnico guipuzcoano ha devuelto la alegría a la afición de Villa Park, entre ellos al príncipe Guillermo, que estuvo en la grada del estadio del Besiktas para vivir una fiesta desde el closing de la primera parte. Tielemans y Buendía dejaron la closing encarrilada con dos grandes disparos y, tras el descanso, Morgan Rogers solo tuvo que empujar a gol el 0-3 definitivo.
Muy pocos hubieran podido levantarse de una desventaja así. El Friburgo no es uno de ellos. El conjunto de Julian Schuster pagó los nervios del novato. Le temblaron las piernas al inicio y Rogers a punto estuvo de hacérselo dos veces en los primeros diez minutos, en los que ya quedó claro que el Villa no quería un partido largo. Y aunque después el duelo se niveló, en la recta closing de la primera mitad los de Birmingham aplastaron ilusión del verdugo del Celta.
Fue la pizarra de Emery la que decantó el encuentro. En un córner, el exbarcelonista Digne sacó en corto para Rogers. Mientras todos entraban al remate, el mediapunta templó la pelota hacia la frontal donde apareció Tielemans para enganchar una gran volea.
Con el Friburgo grogui, Buendía recibió en la frontal y enroscó un zurdazo (el argentino es diestro) a la escuadra de Atubolu, que no pudo hacer nada. Dos goles espectaculares que dejaban casi sin opciones a los alemanes. Por si fuera poco, Rogers les hundió aún más antes de la hora del encuentro. Buendía hizo dos bicicletas y centro desde la izquierda para que Rogers se adelantase al primer palo a Lienhart. De ahí hasta la closing, la celebración del Villa, que refrescó su memoria ya que hacía 30 años, desde la Copa de la Liga de 1996, que no levantaba un título. Además de clasificarlos para la Champions, Emery, cómo no, les brindó una Europa League.
