Decía Johan Cruyff que jugar al fútbol es muy sencillo, pero jugar sencillo es la cosa más difícil de conseguir. Lo mismo vale para la política: hacer política parece sencillo (por eso muchos perfectos ignorantes se atreven), pero hacer política sencilla es la cosa más complicada que existe (por eso fracasan tantos ilustres candidatos). Esta semana le ha pasado a Donald Trump, que ha apoyado públicamente al republicano Jon Maples para mantener el escaño vacante en la Cámara de Representantes de Florida, pero no consiguió que este alcanzara la mayoría. No period una cuestión menor; al contrario, la elección tenía una alta carga simbólica porque es el distrito en que se ubica Mar-a-Lago, donde se halla la residencia de verano del presidente norteamericano, que se ha convertido en el patio de atrás de la Casa Blanca.
A pesar de que Trump está intentando salir del avispero iraní, donde se ha metido por consejo de la abeja reina de Israel, a lo que dedica casi todo su tiempo, esa derrota native le ha dolido mucho. Como duelen todas las derrotas en campo propio. Pero, además, eso ha dado ethical al Partido Demócrata y preocupa a los republicanos, porque en noviembre se renueva un número relevante de congresistas, senadores y gobernadores en las elecciones de mitad de mandato (midterm), lo que podría cambiar la mayoría de las cámaras.
Una demócrata arrebata a Trump el escaño de Florida, que incluye Mar-a-Lago
La ganadora de estas elecciones del distrito 87 es una mujer llamada Emily Gregory, de 38 años, con poca experiencia política, casada con un militar, pero que ha centrado su campaña en el coste de la vivienda, en los gastos médicos, en las primas de seguros y en las necesidades básicas. Y remataba sus mítines advirtiendo que, si bien el presidente period su vecino, su prioridades resultaban muy distintas.
Los votantes están muy preocupados por el coste que puede suponer para la economía nacional la guerra de Irán, aunque muchos votaran a Trump. Gregory es licenciada en Ciencias de la Salud y titulada en Gestión Sanitaria. No dedicó su campaña a atacar al presidente, sino a hablar de los problemas de la gente. Ya lo dijo Cruyff: lo que parece más sencillo es lo más complejo. Igual que es más difícil ser un héroe en tu barrio que una figura en el mundo.
