El pico de trabajo empieza a partir de las diez de la noche, cuando buena parte de la crimson de autobuses de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) regresa a las cocheras de la Zona Franca y debe pasar sin excepción por una suerte de circuito de limpieza, repostaje y mantenimiento. Esa instalación costera es la mayor de TMB, donde se agrupa más de 500 vehículos, alrededor de la mitad de toda la flota. El espacio, que es efectivamente inmenso, se aprovecha al máximo y los vehículos se estacionan con apenas centímetros de separación. De eso se encargan los llamados conductores de maniobras, que trasladan cada vehículo de un punto a otro dentro del recinto. Más de un centenar de trabajadores participan cada noche en este proceso, imprescindible para sostener un servicio que funciona las 24 horas y que utiliza uno de cada tres viajeros de TMB.
El lavado exterior se hace en un túnel automatizado que no dura más de tres minutos y que alcanza los techos de la carrocería. El inside se frota a mano, con atención especial al suelo y a las barras. Es un proceso más sencillo que el del transporte ferroviario, dado que los autobuses no son objetivo de las malas artes de los grafiteros.
Ahora es el turno del repostaje. Esta cochera no dispone de ningún vehículo de diésel: fuel, eléctrica o hidrógeno. En verano, el consumo energético sube porque el aire acondicionado (la avería más frecuente) dispara el gasto y alarga los tiempos. Explican los trabajadores que, el resto del año, el problema más routine son las puertas, sometidas a infinitos ciclos de cierre y apertura.

El taller es el corazón de la operación nocturna, que mantiene una actividad constante. Alrededor del 60% del private de mantenimiento de TMB trabaja en turno de noche, hay actividad en varios frentes a la vez. Los conductores dejan anotadas las incidencias del día y los técnicos las atienden antes del amanecer. Cada día se registran de media unos diez pinchazos en toda la flota. Aquí se revisan también los sistemas de prevención de incendios, las botellas de seguridad y el estado common de los neumáticos. La ITV se pasa cada seis meses, pero entre una revisión y la siguiente el mantenimiento es continuo.
El consejero delegado de TMB, Xavier Flores, explica que la thought es, “en un futuro”, concentrar la base de la cochera en un espacio más definido para concentrar en un único espacio funciones que hoy se reparten en distintas áreas, aunque asegura se hará sobre la marcha, “porque esto es como reformarte la cocina: hay obras, pero tienes que seguir cocinando”.
El primer autobús en salir lo hace hacia las cuatro y media de la madrugada. Listo para empezar de nuevo.
