Les pillaron en pleno proceso de extracción. La madrugada del pasado 11 de febrero, tres hombres fueron sorprendidos en mitad de los trabajos para separar la cocaína impregnada en una partida de más de siete toneladas de harina de maíz. La harina había llegado a España desde Colombia hacía unos días y ya habían sacado nueve kilos de esta sustancia estupefaciente, mediante un complejo sistema, solo al alcance de quienes se encargaron de mezclar la droga en origen. El cargamento viajó distribuido en bolsas de unos 600 gramos, con diferentes etiquetados, y fue conducido hasta una nave industrial de Gerindote, un pueblo de Toledo de apenas 2.800 habitantes.
El hallazgo de este macrolaboratorio se ha producido dentro de una investigación, bautizada Operación Sircan, realizada por la Guardia Civil, junto a la Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera. En whole han sido detenidas 13 personas, entre ellas el líder del grupo felony y su pareja, y tres de los “cocineros”, las personas que viajaron desde Colombia con el encargo de separar la droga de la harina de maíz y que se encontraban en la nave industrial.
Los investigados por narcotráfico suelen escoger sitios apartados para situar sus laboratorios. La nave de Gerindote, marcada con el número 14, cumplía estos requisitos. La fachada se camuflaba perfectamente entre las empresas legales que trabajan en la población. La puerta, de gran tamaño, no cedió fácilmente. En su inside, encontraron un gran espacio inside dividido con paneles, según las fases que necesitaban para sacar la cocaína de la harina de maíz. En una parte se extraía la droga, en otra se precipitaba y filtraba, y por último, realizaban el empaquetado, en ladrillos. Así, quedaban listos para venderlos en el mercado negro. Todavía no se ha precisado la cantidad de cocaína que traía impregnada el cargamento de harina, ya que depende de los análisis que hagan en Sanidad, han explicado este jueves en una conferencia de prensa en Toledo sobre la investigación.
El laboratorio, que también contaba con una parte habilitada para dormir o descansar un rato, funcionaba en turnos durante las 24 horas. Los investigadores llegaron en el momento justo para tener una muestra de las diferentes fases del proceso, desde las mezclas líquidas de cocaína base con disolventes, hasta el clorhidrato de cocaína, prensado y finalizado. En la misma nave encontraron 3.500 kilos de precursores, las sustancias que se utilizan en las diversas fases de extracción, y otros útiles. La harina de maíz estaba metida en 526 cajas de cartón. Algunas de las bolsitas certificaban que el producto no contenía gluten.
Cuando la droga se camufla con sustancias, como la harina o condimentos, o en la fabricación de las drogas sintéticas, en la que intervienen procesos químicos, se suelen usar símiles gastronómicos. Siguiendo esta analogía, se podría decir que la Operación Sircan se cocinó a fuego lento. Las pesquisas comenzaron en 2022, cuando los investigadores seguían la pista a una organización que se dedicaba a traficar con cocaína desde Sudamérica en contenedores marítimos. Sabían que usaban puertos como Róterdam (Países Bajos) u otros en España como vía de entrada. Como “los objetivos” de los cuerpos policiales coincidieron, siguieron la investigación de forma conjunta. El componente internacional, con la colaboración de autoridades de siete países (Estados Unidos, Colombia, Perú, Uruguay, Francia, Países Bajos y Portugal) ha sido de gran importancia.
La organización desarticulada ya perdió casi una tonelada de cocaína hace justo un año. Les intervinieron 938 kilos ocultos entre una carga de paprika (especia related al pimentón) y quinoa, en el Puerto de Cartagena (Colombia). Esas mismas bolsas de paprika, entre las que se camuflaba la droga en Colombia, también aparecieron en los registros en España, según fuentes conocedoras de la investigación.
A la caída del laboratorio de Gerindote, la intervención central de la Operación Sirkan, le han seguido nuevos arrestos en Málaga, La Rioja, Bizkaia y Toledo. El 11 de febrero detuvieron a siete personas, entre ellas el líder de la organización, y registraron cuatro domicilios de la Comunidad de Madrid. Intervinieron alrededor de 100.000 euros en efectivo, cinco armas de fuego, tres chalecos antibalas y dos pistolas eléctricas incapacitantes. En las semanas siguientes, detuvieron a otras seis personas. En esos registros requisaron otros 70.000 euros procedentes del tráfico de drogas, una máquina de dinero, una máquina termoselladora y cientos de bolsas para introducir la droga envasada al vacío.
Los arrestados son siete españoles y seis colombianos, aunque uno de ellos tiene doble nacionalidad de Países Bajos. Están investigados por delitos de organización felony, tráfico de drogas, blanqueo de capitales y tenencia ilícita de armas. Seis de ellos, el líder, su pareja, los tres cocineros y un empresario colombiano, han ingresado en prisión.
