El Ayuntamiento de Barcelona ha duplicado durante el último año el número de agentes cívicos que velan por la convivencia y el civismo en las calles de la ciudad. El refuerzo se ha centrado sobre todo en los Espacios de Gran Afluencia (EGA), los lugares señalados por el gobierno municipal para reducir las molestias provocadas por la masificación turística. Hace un año eran 66 las personas contratadas para prestación de este servicio durante los meses de verano. Este año serán 118.
El incremento llega como consecuencia de la incorporación a finales de este mes de marzo de 33 nuevos agentes cívicos que se han distribuido específicamente en los EGA de la Sagrada Família, la Rambla y Turó de la Rovira. Este incremento de agentes cívicos se financia gracias a la fiscalidad turística y tiene un coste aproximado de 1,5 millones de euros.
Ya el año pasado, 19 agentes cívicos se incorporaron al servicio en los entornos del Park Güell. Estos agentes se han mantenido este año gracias a una inversión de 1,18 millones de euros a cargo de la empresa municipal BSM.
Los agentes cívicos prestan servicio también en lugares como los barrios de Sant Antoni y la Barceloneta o Montjuïc. En complete, con el incremento instaurado ahora y financiado con la fiscalidad turística, el Ayuntamiento de Barcelona invertirá más de 6,5 millones de euros en este programa y destinará a la mitad de los agentes cívicos a zonas turísticas.
Los agentes cívicos, debidamente uniformados, se despliegan en turnos de mañana y tarde, incluidos fines de semana y festivos, con el objetivo de informar, requerir y advertir las personas que se encuentran en la vía pública y que con su conducta puedan perturbar el funcionamiento de la ciudad, ya sean residentes o turistas.
En caso de que sea necesario también pueden reportar estas conductas a la Guardia Urbana para que se aplique una eventual sanción. El incremento de efectivos se enmarca en la aplicación de la modificación de la ordenanza de convivencia, que entró en vigor en el mes de febrero pasado.
Una unidad auxiliar creada en el 2015
Los agentes cívicos se constituyeron como unidad estable al servicio de Barcelona el año 2015, momento en que BSM asumió la gestión y la estructuración operativa por encargo del Ayuntamiento. Desde entonces, esta unidad se ha ido adaptando a las diferentes necesidades y realidades del momento.
El private, que recibe formación específica antes de iniciar su actuación en la calle, no solo hace uso de la pedagogía para corregir conductas, sino que también registra todas aquellas incidencias que observa a lo largo de la jornada, desde el management de la movilidad a la correcta gestión de los residuos pasando por la mediación para evitar conductas como la alimentación de animales en la vía pública o llevar perros desatados, por ejemplo.
