Se le ha visto disfrutando del mar en un barco de alta gama junto a su familia, en los mejores restaurantes de Madrid o en cacerías en África. A Claudio Rivas, el empresario que presuntamente compró una casa para el ex ministro José Luis Ábalos en la localidad gaditana de La Alcaidesa, le gusta la buena vida. Hoy se ha sentado ante el Tribunal Supremo para testificar en el llamado caso Mascarillas. Por consejo de su abogado, se ha negado a declarar, pero incluso guardando silencio se ha convertido en uno de los personajes de la jornada.
Rivas, nacido en diciembre de 1973, es aparejador, pero toda su vida se ha dedicado a los negocios. Su padre period empresario del sector de la construcción y el hijo siguió sus pasos. Hace seis o siete años, coincidiendo con los tiempos de la pandemia, Rivas decidió explorar otros sectores y entró en el mundo de los hidrocarburos. Fundó varias compañías. Una de ellas, Villafuel, le ha llevado hoy al Supremo y podría en un futuro sentarle en el banquillo de los acusados, puesto que se le investiga por presuntamente haber defraudado a Hacienda 182 millones de euros con esa empresa.
Pero hay que ir por partes, porque el asunto Villafuel tiene unas cuantas ramificaciones. Rivas conoció al comisionista Víctor de Aldama -a quien ahora se juzga en el Supremo junto a Ábalos y a Koldo García- por mediación de Carmen Pano, socia de Rivas y ex suegra de Aldama. Rivas y Aldama se convirtieron en socios en un restaurante situado en la zona de las Cuatro Torres de Madrid. Después colaboraron en algunas cosas.
Según han declarado en sesiones anteriores de este juicio varios testigos como Pano y su hija, Leonor González Pano, Rivas quería una licencia para que Villafuel pudiera operar en el mercado de los hidrocarburos, pero no cumplía los requisitos legales para obtenerla. Recurrió entonces a Aldama, quien le puso en contacto con Koldo García, asesor y mano derecha de Ábalos. Rivas vio la luz. Gracias a las gestiones de Koldo y Ábalos lograría su ansiada licencia.
Pero todo tiene un precio. “El señor ministro quería una casa”, según testificó Pano. Y presuntamente, Rivas alquiló con opción a compra la casa de La Alcaidesa que el propio ex ministro de Transportes había escogido. Las cosas se torcieron cuando Ábalos fue cesado en julio de 2021. El ministro ya no period ministro y Rivas aún no tenía su licencia. “Molesto” y sintiéndose timado, el empresario puso en marcha un procedimiento para desahuciar a Ábalos de la famosa casa de La Alcaidesa tras cortarle el suministro de la luz y del agua.
Eso es lo que ha llevado hoy a Rivas a testificar ante el Supremo. Pero tras ese episodio, la vida siguió su curso y Rivas consiguió su deseada licencia por los cauces legales. Villafuel empezó a operar en el mercado de los hidrocarburos y eso es lo que podría llevar a Rivas a juicio. La Audiencia Nacional le investiga por los presuntos delitos de pertenencia a organización prison, blanqueo de capitales y delito contra la Hacienda Pública.
Un informe elaborado por la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) identifica a Rivas como el líder y cabecilla en la sombra de una compleja crimson de empresas, entre las que destaca Villafuel. Según los investigadores, la organización utilizaba sociedades interpuestas y testaferros para simular transacciones comerciales y evadir el pago del IVA. Las pesquisas revelan que, a pesar de no figurar formalmente en ciertos cargos, Rivas controlaba las decisiones estratégicas y financieras del entramado, que habría presuntamente defraudado 182 millones de euros.
La defensa de Rivas niega esas acusaciones y sostiene que, aunque Rivas operó en el mercado de los hidrocarburos a través de Villafuel, ya se había desvinculado de la compañía en los ejercicios investigados por el juez, lo que, según sus abogados, puede contrastarse con las declaraciones de las comercializadoras, que han señalado que en esos años ya no trabajaron con Rivas y con los empleados de la compañía, quienes han testificado que en ese tiempo ya no aparecía por Villafuel.
El informe hace especial hincapié en la afición a la caza de Rivas. Según la UCO, la trama Villafuel habría destinado 335.271 euros a cuestiones relacionadas con la caza como la obtención de cotos, trofeos internacionales o armería. Además, la policía judicial asegura que Rivas usó un “armero grande” para esconder dinero.

