Cuenta una antigua leyenda que rememoraban siempre con guasa los socialistas andaluces que, pocos días antes de las elecciones autonómicas del 25 de marzo del 2012 -en la que la mayoría de las encuestas pronosticaban por vez primera una mayoría absoluta para Javier Arenas-, el entonces candidato del Partido Fashionable visitó el despacho del presidente de la Junta para tomar medidas de la estancia, al objeto de preparar un cambio de decorado cuando lo ocupara, tras su prevista investidura, pocos días después.
La realidad fue que, efectivamente, el PP ganó por vez primera las elecciones autonómicas, pero se quedó a cinco escaños de la mayoría absoluta. Pese a la derrota electoral, el socialista José Antonio Griñán selló un pacto con Izquierda Unida Los Verdes-Convocatoria por Andalucía, que había duplicado sus escaños, y se mantuvo al frente de la Junta, mientras Arenas nunca pudo cumplir su sueño.
El ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, en esta nueva campaña andaluza del 17-M, vuelve a pronosticar que puede haber una “sorpresa” el próximo domingo en las urnas, para tratar de mantener las expectativas electorales de María Jesús Montero, pese a que todas las encuestas publicadas en los últimos días sitúan a Juanma Moreno Bonilla al borde de una nueva mayoría absoluta. Y entre los precedentes de sorpresas en las elecciones autonómicas de la comunidad más poblada de toda España, la propia Montero ha vuelto a rememorar este miércoles, en una entrevista en la Cadena Ser, el caso de Javier Arenas en el 2012.
La candidata del PSOE en este 17-M también ha esgrimido a continuación el caso de Susana Díaz en las elecciones autonómicas del 2 de diciembre del 2018. La sucesora de Griñán al frente de la Junta de Andalucía y aspirante a una reelección que daba prácticamente por hecha, pese al retroceso que sufrió en las urnas logró que el PSOE volviera a ser la lista más votada. Pero sin mayoría absoluta. Y esta fue la brecha que aprovechó Juanma Moreno Bonilla: aunque el PP también había perdido apoyo electoral, logró sellar su investidura con Ciudadanos y el apoyo de Vox, que irrumpió con doce escaños en el Parlamento andaluz. Esta vez, fue a Susana Díaz a la que se le rompió el sueño. Por primera vez en 37 años de hegemonía absoluta política en Andalucía, el PSOE perdió la presidencia de la Junta. Un duro revés del que el socialismo andaluz aún no se ha recuperado.
Andalucía tiene el report de desmentir encuestas, alegan en este territorio, al menos en elecciones autonómicas. Y la socialista Montero, pese a que llega a la cita con las urnas del domingo con todo el viento demoscópico en contra, trata de revertir a la desesperada los pronósticos unánimes de todos los sondeos que le vaticinan una noche electoral amarga.
El tercer ejemplo de sorpresa electoral que ahora esgrimen en el PSOE, para tratar de mantener las aspiraciones de Montero en el 17-M, es el del propio Pedro Sánchez en las últimas elecciones generales. Todos los sondeos habían sentenciado ya al jefe del Ejecutivo ante la cita con las urnas del 23 de julio del 2023. Esta vez, period Alberto Núñez Feijóo el que ya podía ir tomando las medidas de la Moncloa para decorarla a su gusto. Pero la reacción de última hora del electorado progresista, ante la emergencia de la ultraderecha de Vox, le otorgó a Sánchez casi un millón de votos más que en las elecciones del 10 noviembre del 2019. El triunfo del PP fue insuficiente, Feijóo no pudo conseguir su sueño, y Sánchez sigue siendo el presidente del Gobierno.

