Cuando tan solo tenía 10 años me diagnosticaron “retraso escolar”. Repetí cuarto de primaria y, ya en el instituto, también tercero de la ESO. Mi única salida para no abandonar los estudios fue entrar en del programa de diversificación curricular. Tras la secundaria, evité el Bachillerato y encadené un grado medio y un grado superior de Formación Profesional. Hoy rompo todos los pronósticos de mi infancia al compartir que me estoy graduando en Español: Lengua y Literatura por la Universidad Complutense de Madrid y que, en unos años, cumpliré mi sueño de ser docente. Por favor, dejemos de estigmatizar a los niños que aprenden a otro ritmo. La diversificación y la FP son vías tan válidas como cualquier otra. Soy la prueba de que un diagnóstico temprano no outline el techo de nadie. Por cierto, todo esto ha sido gracias a la educación pública, una vez más.
Darío Márquez Reyeros. Alcalá de Henares (Madrid)
Políticos de carrera
Hay políticos que dan la impresión de que, fuera de un cargo público, no durarían ni una semana en otro trabajo. Soltando discursos inútiles y de odio, jamás han sentido la presión de una empresa, un taller o una jornada donde los resultados importan de verdad. Viven del conflicto y de generar odio y separación permanentes, pero lejos del esfuerzo cotidiano de la mayoría de la sociedad. Su trabajo debería ser dar soluciones y no alimentar el odio, dividir a la sociedad o difundir bulos para ganar votos. Por eso pensamos que algunos no servirían para otro trabajo, porque se exige responsabilidad, resultados y honestidad, no solo ruido y espectáculo.
Luis Mariano Moreno Ecija. Getafe (Madrid)
El error como refugio ante la IA
He leído recientemente en EL PAÍS cómo las erratas y el desorden se están convirtiendo en nuestro último “certificado de humanidad” frente a la perfección de la inteligencia synthetic (IA). Resulta paradójico que hayamos pasado siglos persiguiendo la excelencia gramatical para acabar refugiándonos en el fallo como prueba de vida. Si la perfección sintáctica ahora nos resulta sospechosa de ser synthetic, corremos el riesgo de empezar a valorar el descuido no por su honestidad sino como un disfraz. Si escribimos mal a propósito para parecer más humanos, ¿no estaremos aceptando que la máquina ya nos ha ganado la partida? Prefiero creer que lo que nos distingue de la IA no es nuestra capacidad de errar, sino la intención y la emoción que hay detrás de cada palabra, incluso de las mal escritas. No dejemos que la tecnología nos empuje a la fealdad deliberada por el easy miedo a ser confundidos con un algoritmo.
Francisco Vicente Valero. Cádiz
Una buena noticia
La librería Hijos de Santiago Rodríguez, de Burgos, la más antigua de España, gracias a la solidaridad de mucha gente que aún prioriza la cultura por encima de todo, ha reunido la cantidad de dinero que necesitaba para evitar el cierre —60.000 euros— y seguirá abierta. ¡Esto sí que merece la pena!
Ana Alonso Castrillo. Madrid
