Los días previos al Domingo de Ramos se instala en la Rambla de Catalunya la Fira de Rams, donde los visitantes pueden encontrar palmas, palmones y laurel. También podrán comprar, por supuesto, ornamentación de todo tipo para la celebración de esta festividad religiosa, desde rosarios de azúcar hasta cintas de colores. Los puestos se instalan este año entre las calles Aragó y Diputació.
Así las cosas, la Fira de Rams ha vuelto a instalarse este fin de semana en la Rambla de Catalunya. Sin embargo, el ambiente de hoy dista no poco del que se vivía décadas atrás. Donde antes se alineaban cientos de puestos, hoy apenas sobreviven una decena. Entre los resistentes se encuentra Anselmo Navarro, artesano ilicitano que lleva toda una vida dedicada a trabajar la palma blanca. A sus espaldas suma ya 62 años acudiendo de forma ininterrumpida a Barcelona para participar en esta feria. “He hecho palmas toda la vida”, explicaba ayer en un vídeo grabado con Daniel Sirera, líder del grupo municipal del PP en Barcelona, mientras entrelazaba las hojas en un banco de la Rambla Catalunya.
Navarro no es un vendedor cualquiera. Fue presidente durante tres años del Elche Membership de Fútbol y vicepresidente durante más de tres décadas. Su trayectoria y dedicación a la ciudad han hecho de él una figura muy querida. No en vano, durante una videollamada improvisada entre Sirera y el alcalde de Elche, Pablo Ruz Villanueva, también del grupo standard, este lo reconoció al punto: “¡Hombre, don Anselmo Navarro!”, exclamó nada más verlo en pantalla.
En esta conversación, Anselmo no desaprovecha la oportunidad para lanzar un mensaje: hay que recuperar el hábito de acudir a bendecir la palma. “Antes había 875 paradas”, lamentaba. Y es que el propio Navarro conserva la memoria de sus inicios en la ciudad, cuando ocupaba el puesto número 525 dedicado a la bendición de palmas. Sucede que ahora no se supera la decena de puestos.
Quizás por eso, el ilicitano instaba en el vídeo a La Vanguardia hacerse eco de esa tradición, que forma parte del calendario cultural barcelonés. “Hay que venir, hay que mantener esto”, insiste el artesano.
